Hispanic Startups: …then we take Berlin

Presentación en Berlín

Presentación en Berlín

Quedábamos a comer cada dos semanas y nos poníamos un tema del que hablar con un sándwich y un refresco. Eran ratos de aprender y disfrutar con un compañero con inquietudes comunes. Luis Galán se propuso ir a China, el país que ama tanto como España y de dónde es su esposa. Consiguió una beca de La Caixa para hacer el máster de sus sueños y desde entonces apenas nos vemos pero la amistad sigue latente.

Gracias a él terminé en Hispanic Startups, un encuentro en Berlín. Tuve la suerte de contar cómo es mi labor en Silicon Valley y qué startups están floreciendo allí. Freddy contó con detalles y claridad cómo es entrar en Y Combinator cuando no hay referencias latinas anteriores, qué ha significado para Platzi y los planteamientos de futuro.

La sorpresa ha sido mayúscula, desde la tarde anterior con una puesta en común informal entre picoteo y vinos, hasta el fin de las jornadas con intercambio de tarjetas, con muchas ideas en el aire. En Berlín, donde el ambiente hipster creativo y dinámico recuerda mucho a San Francisco, hay grandes oportunidades. También se fantasea con la posibilidad de ocupar una posición todavía mejor tras el Brexit.

Lleno en el Instituto Cervantes de Berlín

¿La siguiente frontera? Que no solo se creen empresas de hispanos y latinos, sino que también tengan acceso al capital.

Emprendedores cubanos, mérito doble. O triple…

Explorando JapanTown con los miembros de KeHayPa'Hoy?

Silicon Valley es la tierra de las startups. De las pequeñas empresas rápido crecimiento. Mejor dicho, de las empresas de crecimiento alocado y ya veremos si mañana, pasado o al otro somos rentables. Lo importante es crecer, crecer hasta salir a bolsa o que otra empresa de mayor tamaño se haga con ellos. Por supuesto, este no es el modelo que sigue el resto del mundo. Pero sí se pueden aprender muchas cosas de su funcionamiento, de su amor por los datos antes de tomar decisiones, de su facilidad para cambiar de idea, de reinventarse… Al final, todo ha terminado por funcionar como una de ellas, desde los nuevos medios de comunicación al café de la esquina. El lema inicial de Facebook era “Muévete rápido y rompe cosas”.

Estas recetas, interesantes y enriquecedoras, están cambiando el mundo. En Cuba la apertura se nota, sobre todo, en los negocios. Durante GES 2016, la séptima edición del mayor congreso de emprendedores a nivel mundial, se prestó especial atención a los primeros 11 cubanos que han participado. El presidente Barack Obama los saludó en español. Ellos, lejos de creerse nada, aprovecharon para tomar tantas clases como pudieron dentro del programa.

Saben que son agentes de cambio, saben que viven un tiempo único y también saben que en su mano está el futuro de su querido país. Me ha sorprendido el sentido de la responsabilidad que tienen, el ansia de progreso, pero también no dejar a nadie atrás, no perder el terreno ganado en Sanidad y Educación, tampoco el sentido solidario caracteriza a la isla. Con todos los que hablamos destacaban lo mismo: quieren llegar a la meta, tienen capacidad para superar dificultades y, sobre todo, una formación que les permite afrontar el reto. Subrayan que los recursos humanos allí no van a ser un problema.

Conocer a este grupo de pioneros, tanto los techies de KeHayPa’Hoy?, como los empresarios que asistieron ha sido una inyección de optimismo. De entender que los radicalismos y las viejas rencillas no sirven, que hay que tomar lo mejor de cada mundo y que lo mejor está por llegar.

Comparaciones España-Silicon Valley

Los curris de Jim Henson

Víctor es una persona de sensibilidad especial, sabe acercarse con cuidado, decir las cosas y relajar o apretar según te note. Durante muchos años fue la persona de confianza de Puri Beltrán al otro lado de la pecera de la radio. Así es como le conocí.

Hace poco me pidió que le contestase algunas preguntas para un blog en el colabora, BasePYME. El viernes, Jorge Soto, gran amigo techie-latino, vino con su estudio de vídeo portátil a grabar a la oficina para su documental sobre startups, #StartupsUnedited.

En ambos casos, y en muchas conversaciones con gente del mundillo de aquí y de allí me preguntan qué diferencias hay entre Silicon Valley y España a la hora de emprender o qué haría falta en España para tener un ecosistema parecido.

Esto es lo que le dije a Víctor:

¿Qué le falta a España para tener su propio Silicon Valley?

Varios factores. El primero, dar un impulso a los emprendedores, pero de verdad. No vale con decir “crea tu propio empleo” o “hazte autónomo”. Lo que haría falta sería apostar y dar margen a gente que quiera montar algo, darles ayuda en forma de colchón económico y asesoramiento. Enseñar a ser ambiciosos con la ejecución de las ideas, pero no necesariamente codiciosos. Sería bonito que se crease una base y se pensase a medio o largo plazo. No sirve de nada crear viveros de oficinas que después se abandonan. Es algo más profundo, pero sí creo que hay talento, formación y creatividad. Ah, otra cosa, ser algo más soñadores. En España cuando alguien se confunde, cuando tropieza, siempre le dan la misma contestación: “Ah, te lo dije”.

Con Jorge vine a decir algo parecido, aunque matizado, que no tiene sentido crear algo suelto si no hay una red. No solo una red de conexiones, también una red como la del circo, un tejido que dé soporte, que sirva de ayuda.

Una de las cosas que más llaman la atención en Silicon Valley es la pregunta que te suelen hacer cuando contactas a alguien: “¿Cómo puedo ayudarte?”. Es decir, piensan en que echando una mano ambos saldrán ganando.

En España, y es muy probable que me confunda, tengo la sensación de que somos como los curris. Mucho trabajar, mucho poner piezas, para que después vengan los Fraggle, simpáticos y adorables, pero devoradores, a comerse las construcciones.

Los Curris por la ilustradora Aina Albi

Los Currris por Aina Albi

Dos años en Silicon Valley

Golden Gate, el puente de los sueñosVine con miedo, pero yo no lo sabía. En realidad, llegué en uno de mis momentos maś bajos, pero tampoco lo sabía. Y pasé un verano horrible, pero no me di cuenta hasta tiempo después. A veces, los humanos tenemos una fuerza interior sorprendente. No hay que perder la fe.

Dos años después de llegar aquí me he dado cuenta de muchos detalles que al principio no percibí. Sí recuerdo lo que me dijo Jaime en la despedida, que haría grandes y buenos amigos y que mi vida sería nueva y distinta. Acertó. Aunque otras cosas no han cambiado. Siento que me estoy perdiendo momentos importantes, especialmente la vida de la peque Alexandra, momentos con mi abuela, mi tía Meda o personas con las que sé que no podré compartir el tiempo que me gustaría en un futuro próximo.

Es como si tuviera dos vidas y cuando voy y vengo encajan y hacen clack-clack, como si nada pasase.

A la vez siento que ser emigrante, en tiempos de WhatsApp y redes sociales, es menos duro que en otros tiempos. He descubierto que los amigos de verdad son perennes, y que aquí estos descubriendo personas maravillosas, que los compañeros de Estados Unidos merecen muchísimo la pena y nos apoyamos mutuamente.

Sigo teniendo temor a diluirme, a sentir que mi presencia desaparece, a ver que se pierde el impacto, o que no impacta la labor. Me obsesiona tener visibilidad, difusión. Las redes sociales se han convertido en un gran paliativo.

La nostalgia es mucha, pero bien llevaba. Dos años después no se ha perdido mi amor por un lugar en el que siento que se está transformando la forma en que vamos a vivir los próximos 10, 20, quizá 50 años…

Me siento muy afortunada por el apoyo que recibo desde EL PAíS, por la oportunidad de vivir esto. También, estoy muy agradecida a los que seguís cerca a pesar del tiempo y la distancia, a los que no me soltáis la mano esté donde esté.

Espero seguir un tiempo más por aquí. Gracias por estar ahí y devolverme la ilusión.

El extraño guiño social de Google a Snapchat

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De Google se sabe que solo tiene una asignatura pendiente, las redes sociales. Ha tenido varios intentos, oleadas, e ideas. Incluso reinvenciones, pero nunca ha dado con la tecla adecuada. La ola de Facebook, Twitter, Instagram, hasta LinkedIn, no pasó por su barrio. Tampoco fueron capaces de comprar WhatsApp.

Durante I/O sucedió algo distinto a lo habitual. Junto con la acreditación entregaron una tarjetón con una dirección de Snapchat. La mensajería efímera con fuerte componente social es el servicio más de moda. Es la primera vez que Google apoya de manera tan explícita un servicio que no es suyo. No solo eso, hizo un uso intensivo de ła herramienta.  Fue una cobertura ejemplar, completa, con sentido y dando muestra de que conocen los guiños y códigos internos de esa comunidad.

¿Significa algo más que un guiño a los asistentes más jóvenes? Veremos… Google lo quiso comprar por 9.000 millones de dólares, pero Evan Spiegel, como se llama su creador, un angelino que dejó Stanford para seguir con su empresa desde Silicon Playa, cerca de Santa Mónica.

Los latinos piden paso en Silicon Valley

Pocos lugares son más Silicon Valley que el Faculty Club de Stanford. Este es el lugar donde comienzan los sueños. En pocos sitios se sueña tan grande como aquí, pero no todos los alcanzan. En ese mismo local los latinos de la zona se reunieron para tratar sus problemas, intentando ver en qué fallan para no ocupar el lugar que consideran merecen.

Entre los mismos:

  • Escaso acceso a becas
  • Difícil formalización de la red de recomendaciones que tan bien funciona en el entorno laboral
  • Poca visibilidad. Muchos dejan de ejercer de “latinos” cuando llegan al puesto que desean
  • Información difusa a la hora de saber qué requisitos son los necesarios para postularse a un puesto que potencialmente encajaría
  • Faltan cifras que puedan medir bien cuántos son los que forman parte del colectivo y están en tecnología. Resulta complejo hacer una valoración acertada más allá de las intuiciones
  • Comienzan a dar trabajo en tecnología, pero no hay tanto acceso a financiación para crear startups.

Google I/O 2016: Todos fritos

Entrada de I/O 2016

Las buenas ideas, a veces, no lo son tanto.
Este ha sido mi cuarto I/O, así es como se llama la conferencia anual de Google. Normalmente es un combinado entre show, fiesta y exhibición de los últimos adelantos de la empresa que comenzó como un buscador y hoy está inmersa en todos los aspectos de nuestras vidas: televisión, móviles, publicidad, salud, pagos, hogares, transporte, mapas… Hace menos de un
Este I/O ha sido su décima edición. Google ha vuelto a los orígenes. El primero lo hicieron en Mountain View, la localidad donde está su sede. El segundo fue al Sur de Silicon Valley, en San José. Desde entonces, el Moscone se convirtió en el lugar para albergar la cita. Con el décimo aniversario llegó el cambio. De nuevo a Mountain View, de nuevo
Google se ha vuelto más austero. Lo que no es necesariamente malo -que le pregunten a Amazon-. Ya no hay regalos enmascarados en aparatos para ir probando lo que vendrá. Tampoco la comida caliente, que se agradecía. Han pasado a las cajitas de sandwich de plástico y comida basura (hot dog, patatas fritas, hamburguesas…) en la cena. Muy lejos del estilo de vida saludable que intentan propagar.

Esto es solo una percepción, pero siguen faltando personas que se salgan del patrón habitual. O dicho sin eufemismos, es palpable la ausencia entre los asistentes de mujeres -la única ventaja es que no hay que esperar turno para ir al baño-, personas de color, latinos…

Para colmo, faltaron sombras. En el kit de bienvenida, con tono de broma, incluyeron un par de sobres de protector solar. Se quedaron cortos. El segundo día parecíamos cangrejos nórdicos tras pasar por la Costa del Sol. After sun y quemaduras para el fin de semana aseguradas. No era el mejor lugar para un evento así, y tampoco estaban preparados para acoger las charlas. Las filas fueron de más de 90 minutos, con temperaturas que rozaban los 30 grados.

La improvisada sala de prensa-sauna

El problema  de fondo es que, este año, no hubo gran concreción. Por primera vez tuve la sensación de que están llegando tarde a algo, de que no lideran, de que no dan fechas concretas. Ni se sabe precio, ni fecha de salida de Home, su equivalente al Amazon Echo. Lo mismo sucede con Daydream, su plataforma de realidad virtual cuyas gafas se han visto solo en gráficos. Project Tango se esperaba en CES. Seguramente sea Lenovo, el fabricante que hace el primer móvil compatible con esta tecnología, el que haga la presentación más profunda a comienzos de junio.

A pesar del afecto que se tiene a Sundar Pichai, se echó en falta la presencia de Sergey Brin o Larry Page, los fundadores.

Nos hemos frito al sol y caminado por secarrales en busca de una novedades que parecen resistirse hasta el otoño. Un I/O muy extraño.

Paradoja: Hasta a Google se le cae la wifi. Somos mortales.

¿Eres un Transformer? Nos vemos en EL PAÍS Retina

Twitter Retina

Una de las lecciones aprendidas en Silicon Valley es la actitud. Creer que algo es posible es el primer paso para que suceda. No es filosofía barata de tapa de cereales, sino una actitud para encarar los procesos con ilusión, tomando las riendas y haciendo planes.

Javier es mi debilidad. Mi primo que pronto cumplirá 16 años nació mientras yo estaba en una novillada nocturna en Las Ventas. Le tengo un cariño especial. A veces pienso en qué será de mayor, porque pronto será mayor. Entonces me doy cuenta de que su empleo cambiará a lo largo de su vida y, seguramente, no tenga un nombre aún a lo que se dedique. Hace unos años no sabíamos lo que era un SEO -por poner el ejemplo más a mano-, hoy todos los periodistas tenemos que tener, al menos, ciertas nociones al respecto si no queremos que nuestro trabajo termine en el arroyo del olvido, en el rincón de las noticias que nunca se difundieron. Un lema con el que crecí en los 80 y 90 era “información es poder”. Ya no, la información está ahí para todos. El poder es saber cribar, escoger, interpretar y dar sentido. Esa es una transformación clara, una transformación que tengo la sensación de haber vivido de manera natural mientras aprendo el oficio de periodista. Me siento un anfibio.

En EL PAíS estamos inmersos en un cambio brutal, inmenso. Una aventura que contaremos dentro de unos años con las piernas cruzadas agitando una copa de balón. No somos los únicos, la tecnología hace que cada día el escenario en que nos manejamos sea distinto, con nuevos retos y cada vez más oportunidades.

No podemos frenar los cambios. Solo acelerarlos o mirar. Dejar pasar la ola o surfear. Si eres de los que quiere abrazar el proceso de transformación y cabalgar, tenemos una cita. Transformers, os esperamos 10 y 11 de mayo en EL PAÍS Retina. Me hace especial ilusión estar en la mesa de Disrupciones, como se llamaba mi lectura de cada jueves, la mítica columna firmada por Nick Bilton. La lista de ponentes es de las que rara vez se consiguen. Pocas veces vas a poder tener ante ti a Richard Stallman, padre del software libre, A Geoff McGrath, director de Innovación de McLaren, a Madhav Chinnappa, máximo responsable de Google News en Europa, a Adeyemi Ajao, un torbellino que se están comiendo Silicon Valley a dentelladas, dejando claro que lo de Tuenti no fue casualidad, a Christian Van der Henst, que está revolucionando la educación online con Platzi, o a Mark Little, todo un vicepresidente de Twitter.

Van a ser dos días de pensar, darle la vuelta a todo y volver a comenzar. De poner la cabeza como una batidora. Seguramente saldremos sin certezas, me temo que no las hay, pero con un buen puñado de intuiciones y reflexiones para liderar cambios. ¿Eres un Transformer? Todavía quedan algunas entradas.

Bola extra (me encantan los pinball): Si has aguantado la chapa hasta aquí y quieres ir a Retina, puedes conseguir una entrada (by the face) siguiendo estos pasos. Manda un correo a info@elpaisretina.com poniendo en el asunto “Rosa Jiménez Cano” o @petezin. Por arte de magia, a los 25 primeros, os llegará un código para registraros gratis. Si eres blogger, tuitero, adicto a Facebook, o snapchater irredento lo vas a pasar todavía mejor. Prometido.

Latinas in Tech: Se buscan héroes. Razón aquí.

Genial imagen de Latinas in TechEn Silicon Valley hay pocas mujeres. También pocos latinos. No se percibe a primera vista. Si alguien va por la calle encontrará tantas mujeres como en cualquier otro lugar de Estados Unidos. Verá, eso sí, muchísimos latinos. El matiz se da cuando se entra en una oficina. Si nos referimos a Silicon Valley como la industria tecnológica de la Bahía de San Francisco, la cosa cambia. Apenas un 30% de la fuerza laboral está compuesta por mujeres. En la mayor parte de los casos no ocupan posiciones técnicas, sino relacionadas con Márketing, Comunicación, Legal, incluso, en algunos casos, Finanzas. Escasean en Ingeniería, pero entrar en estas empresas es ya un gran paso.

En el caso de los latinos la realidad es todavía más complicada. Son la minoría más numerosa de California. Pronto serán mayoría en este estado. El contraste laboral es brutal. Ocupan cocinas, obras y cualquier oficio relacionado con la limpieza en muchísimos casos. El reto que han asumido es que las próximas generaciones los superen, que los hijos puedan formarse y aprovechar las oportunidades que los padres no tuvieron. Ser potencia laboral basada en su capacidad intelectual y no en el trabajo físico.

Latinas in Tech tienen un papel importante para dar visibilidad y apoyo a las mujeres latinas que trabajan en tecnología. Gretel Perera, una excelente comunicadora, sagaz, profesional y enérgica, comenzó impulsado un pequeño encuentro con mujeres de origen latino y brasileño. Junto a Rocío Medina, han hecho de un encuentro menor, un grupo clave para el futuro de muchas mujeres. El inglés se ha convertido en vehículo de comunicación, no por esnobismo, sino por ser prácticas. Ni todas hablamos portugués, ni todas hablamos español.

Lejos del derrotismo o el “pobrecita de mi”, las conversaciones giran en torno a oportunidades de negocio, superación, formación o experiencias que pueden servir de ayuda al resto. Consejos, recomendaciones y ofertas de trabajo son una constante en el grupo de Facebook. Gracias a Margarita Rojas ya tenemos página web, de Weebly, en cuyas oficinas hicimos la última edición. Rozamos las 500.

Dando la matraca

Esta semana me invitaron a contar mi experiencia como periodista en Silicon Valley, qué me había traído aquí y qué quería. Quiero, sobre todo, contar sus historias. Lo dije allí y lo repito aquí: Me obsesiona dar con los héroes de esta nueva generación, con los latinos que están cambiando su mundo, nuestro mundo, en uno de los lugares más competitivos. Busco héroes, heroínas, ejemplos, luchadores. Se puede.

Pd.: Gracias, Almu, por venir y darme apoyo.

Ppd.: Gina, genial intervención.

ISOJ 2016: Quizá estamos muertos, pero no lo sabemos

Coloquio Iberoamericano de Periodismo Digital 2016: Flickr Oficial

Coloquio Iberoamericano de Periodismo Digital 2016: Flickr Oficial

Años deseando ir a Austin para volver con la cabeza del revés. Desde que conocí a Rosental en Huesca, cuya charla fue embrión para que Óscar Espiritusanto comprase antes de que terminase la sesión el dominio periodismociudadano.com, quise ir a ISOJ. En Budapest, durante el congreso de Global Voices, la sensación de que aquello era el meollo crecía.

Han sido cuatro días intensos, de periodismo, más periodismo, una ración de tecnología, y muchas pinceladas de realidad, de realismo, de volver al punto de partida porque todo lo anterior no vale.

Desde el taller a las charlas de pasillo o los paseos, sin olvidar los ratos con noodles, todo ha estado impregnado de periodismo, del nuevo, sí, aunque no se deben olvidar las bases y rudimentos del de siempre. Cambian los formatos, pero también atraen nuevas fórmulas de financiación y soportes. Si tengo que quedarme con algo, quizá, la enseñanza de Jarvis, por ir donde está la audiencia y captarla allí. Nuestra casa (entendido como site propio) pinta menos. Nuestra presencia más allá, nos hace grandes y relevantes. Esto también es aplicable a los periodistas, a ser marca de una casa, como el caso de Jorge Ramos con Univisión.

También fue importante el comentario de Borja Echevarría sobre Facebook, pagan a los medios por usar Live para emitir vídeos en directoPara profundizar en las tendencias y lecciones del congreso, nada mejor que el blog de María y Eduardo, amigos tras este viaje. También, la versión de Borja Bergareche, rompedor con su eslang y, sobre todo, la filosofía startup. El “muévete rápido, rompe cosas”, lema inicial de Facebook, cobra sentido en los medios más innovadores. Ya no se trata de hacer pruebas A/B, sino A/B/C/D/E…

Otro punto interesante fue el análisis de los “comentarios gancho” (click baiting). En lugar de caer en la condena fácil, se analizó y trató de medir el impacto de su uso. ¿Dónde está la frontera entre un anzuelo que produce decepción o propone un titular falso y la capacidad para atraer lectores con algo clásico, un buen titular? Difícil pero necesario equilibrio que quiere desmenuzar en lugar de caer en la fácil condena de las listas.

Tengo curiosidad por saber cómo evoluciona SembraMedia, la nueva aventura de Ismael Nafría, que pasará un año en Austin.

Vuelvo con una sensación agridulce. Contenta por haber representado a mi periódico el domingo en la sesión de medios hispanos, pero preocupada por la velocidad a la que todo muta, por las propuestas de los pequeños con ganas de comerse el mundo, por cómo el soporte móvil no tiene vuelta atrás. Llego a San Francisco con la obsesión por América Latina todavía más viva (atentos a lo que preparan tanto La Nación como TNgenerador de memes incluido-) y hablando en sueños: “Legacy, legacy”.

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También obsesionada por el florecer de Snapchat y su audiencia cautiva, por las posibilidades de la realidad virtual y el poder de los bots para interactuar contando historias y automatizando procesos de manera interna.

Un placer reencontrar a viejos amigos, antiguos jefes, maestros perdidos y tuiteros a los que se tiene la sensación de conocer de siempre, como Juan Andrés.

Pd.: No juntéis a Sole con Julio, tienen un meta-humor que solo se entiende entre hermanos.

F8 2016: Con la vista en 10 años, pero sin Instagram ni WhatsApp

Mañana comienza F8, la conferencia anual de Facebook #F8 #facebook #priime #priime_cobaltMark Zuckerberg se ha convertido en un buen presentador. Lo demostró en Barcelona y lo ha corroborado en F8. Él mismo dijo que le había costado mucho hacer el guion de la presentación. Lógico, se trataba de desvelar los planes de su universo para los próximos diez años. Es complejo encontrar a alguien con una visión tan a largo plazo. Máxime si se tiene en cuenta que en Silicon Valley se tiene la sensación de que seis meses son como dos años en cualquier otro lugar del mundo.

Facebook ha hecho guiños a las minorías. No solo con los ponentes, muchas mujeres y diversidad racial, sino también con los asistentes. Este año hubo muchísimos latinos, diría que incluso más que asiáticos, entre los participantes. Han sido dos días de encuentros, aprendizaje e inspiración. Resulta extraño ver cómo una base militar como Fort Mason se convierte en un centro futurista dónde se desvelan los planes de ła mayor red social del mundo. No se conforman. En sus planes está llevar conexión a más de 4.000 millones de personas que todavía no están dentro.

Sin embargo, hay dos productos, dos de las aplicaciones con más éxito en los últimos años, compradas a golpe de talonario, que no han aparecido, que no han tenido protagonismo. Instagram pasó a ser parte de Facebook por mil millones de dólares. WhatsApp, por 22.000. Ni rastro de ambas durante F8. Siguen en lo más alto de las tablas de descargas, pero no parecen clave para los próximos 10 años en Facebook. ¿Compra defensiva o pura casualidad?

Silicon Valley se quiere mucho

Silicon Valley es un estado de ánimo. Les gusta decir eso desde fuera, pensar que con unas subvenciones, charlas y algún edificio listo para reciclar se puede replicar un modelo. No es tan fácil. Porque sí, Silicon Valley es un estado de ánimo, es un sistema que se gestiona a sí mismo, comparte y asume, pero también genera negocios de servicios a su alrededor. Un estudio del MIT deja al descubierto algunas claves de su éxito, la concentración ayuda a prosperar, la innovación (en forma de patentes) impulsa hacia el futuro. También un nombre adecuado y tener los vecinos correctos. SOMA, el barrio donde está la oficina de StepOne donde me tienen adoptada, gana por goleada en empresas que consiguieron una salida a bolsa o fueron compradas.
Aunque cada vez por aquí hay más españoles (y catalanes), todavía nos falta mucho para llegar a jugar en la misma liga. No importa, subir el listón es bueno, obliga a esforzarse y dar el máximo.
Anoche, en la entrega de los ‘crunchies’, tomé conciencia de lo mucho que importa la puesta en escena y realce de lo que se hace. Lo primero es creérselo, darle importante. Después pelear.

Licenciarse jugando al fútbol

Nunca pensó en terminar en la jungla de Wall Street, con traje, corbata, carreras por las calles y un café humeante en la mano cada mañana. Hace siete años la vida de Álvaro Torrecilla (Madrid, 1989) dio un vuelco. Con su MBA en el bolsillo no tiene intención de volver a España. A diferencia de la mayoría de los han estudiado en EEUU no tiene deuda con la universidad, su habilidad con el balón le abrió las puertas a una beca como estudiante. Después trabajó en Naciones Unidas durante 18 meses. “Con 18 años comencé a verlo muy oscuro, me parecía imposible combinar el deporte y los estudios”, explica. Entró a formar parte de las categorías inferiores del Real Madrid con 11 años, era media punta. Ahora mata el gusanillo en el “Liberia”, un equipo de aficionados españoles que lleva 30 años en las ligas de barrio.

A través de un familiar supo de las becas deportivas y escribió a varias universidades. La Universidad de Misuri le aceptó, tres años después fichó por Iona en Nueva York, donde hizo el máster. “La vida de estudiante aquí está hecha para disfrutar, para vivirlo con intensidad, pero no habría podido permitírmelo, un año, con manutención y residencia sale por más de 50.000 euros,” explica.

Con la intención de que más jugadores repitan su experiencia se unió a Alberto Baratas (Madrid, 1990) con quien había jugado en las categorías inferiores. Tras estudiar Administración y Dirección de empresas en ICADE montó una empresa de márketing en Internet. “Supe que no tenía posibilidades como profesional, pero seguí como ojeador”, explica. Junto formaron MIC Athletics, dedicada a hacer de intermediaria entre centros de estudios y jugadores.

Las dos eurocopas y el mundial de Sudáfrica despertaron el interés inicial. El éxito de Guillermo León, de Delaware, al que en 2013 declararon ‘rookie’ (novato) del año, les ha abierto las puertas de más universidades. En general, buscan delanteros y porteros. “Es un fútbol más físico que el europeo, tienen corpulencia pero les falta técnica y movilidad. En España no solo encuentran creatividad, sino también buenos porteros, una demarcación que les cuesta formar. Siguen las Premier y la Liga, así que saben quiénes son De Gea, Valdés y Casillas”, subraya Baratas.

El paso a la MLS (el equivalente a Primera División) es lo más complicado. “Solo permiten cuatro extranjeros por equipo. Tienes que ser un megacrac para ser profesional”.
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Google te ayuda a ir en bici

Me gusta ir en bici. Me ha costado saberlo. Durante un tiempo no tuve claro por qué lo hacía, un rapto, una enajenación, una pérdida de cordura me hizo replantearme si realmente me gustaba o era parte de la abducción. Ahora ya sé que sí, que me gusta.

Desde que ando por aquí todo el mundo me pregunta lo mismo, que cómo me apaño en una ciudad con cuestas. Para empezar, me aguanto. Para continuar, voy andando a casi todas partes. La bici es de recreo, pero todo tiene solución. Por un lado, la mayor parte de las calles que tienen carril bici son la opción más suave. Por otro, Google Maps incluye la posibilidad de recibir indicaciones para ir dando pedales. Una vez que se elige el destino, se puede escoger la ruta con menos inclinación. Algo es algo…

John Arrillaga, el millonario discreto que no sabe de chips

Entró a la universidad con una beca del equipo de baloncesto. Cualquier equipo quería en sus filas un tipo espigado, de brazos largos y una estadística que, a pesar de los años, todavía se puede exhibir cierto orgulloso: 14 puntos por partido y 77% de aciertos en tiro libre. Su especialidad, la línea de triples. Estudiar Geografía entre 1956 y 1960 en Stanford no le impidió anotar 894 puntos en la liga colegial. Esta habilidad fue la puerta de entrada de John Arrillaga, un chaval de Inglewood, en las afueras de Los Ángeles, al centro académico más elitista de la Costa Oeste. Hoy, es su máximo benefactor. La aportación más generosa de su historia salió de su bolsillo,151 millones de dólares en 2011. Cinco años antes había donado otros 100.
Un agradecimiento a la institución que le dio lo que una familia de cinco hermanos, sí, una alineación de básket, no podía costear. Su padre, Gabriel Arrillaga, nacido en 1910 en el País Vasco, regentaba una pequeña tienda de ultramarinos. Su madre, Freda, se dedicaba a criar a los hijos, lavaba y planchaba la ropa de los vecinos para conseguir unos ingresos extra. La cena de los sábados era el único lujo que se permitían, chuletas.
Su modestia era tal que posó para la foto del álbum académico con chaqueta, camisa y corbata de su profesor. Arrillaga repartía el correo interno y hacía labores de jardinería para tener para sus gastos. Una historia que choca con su situación actual, una fortuna de más de 1.400 millones de dólares.
A cualquiera que haya paseado por la zona el apellido le suena familiar. Arrillaga, de compleja pronunciación en inglés, está en un centro de negocios, el gimnasio, el parque, el estadio, el comedor… pero apenas se conoce el papel que jugó en el nacimiento de Silicon Valley.
Gordon Moore y Robert Noyce fueron los pioneros en la construcción de semiconductores de silicio. Con Bill Hewlett y David Packard, fundadores de HP, nació la leyenda de empresas que fundadas en un garaje. Eran los años 60 y un recién licenciado Arrillaga se decidió a comprar terrenos con los ahorros de su trabajo en una inmobiliaria en Palo Alto y como jugador profesional en los Warriors de San Francisco, precursores de los Golden State actuales. Adiós a los tradicionales cerezos, almendros, albaricoques y prunos en un lugar donde la primavera es constante. Las empresas de nuevo cuño y gran crecimiento necesitaban un lugar para establecerse en los aledaños de ła carretera 101, la que los misioneros bautizaron como el Camino Real. En sus dominios se establecieron Google, Intel, Apple, Linkedin y Cisco. Su última construcción un complejo de 10 edificios de siete plantas cerca del aeropuerto de San José, donde termina la bahía de San Francisco, que ha levantado gran misterio. No se ha desvelado quiénes serán los nuevos inquilinos de una extensión similar a la que ocupa todo Facebook en Menlo Park.
Su lazo con la tecnología pasa, sin buscarlo, por lo personal. Su hija se casó con uno de los grandes inversores y visionarios Marc Andressen, el creador de Netscape, el primer navegador de uso sencillo. Este programa marcó el paso entre la industria del hardware y las primeras .com. A finales de los 90 el software ganó en relevacia a los fabricantes de aparatos. Los nuevos ricos se dedicaban a la programación. Los edificios cambiaron de logo, pero no de propietario.
No concede entrevistas. Tampoco habla en público. Arrillaga solo se deja ver, escondido en la grada como un aficionado más, a sus 77 años, en los partidos de su equipo de juventud. El resto del tiempo, ajeno a procesadores, bits, cables o conexiones, como ha sido toda su vida, se recrea en su finca del valle de Portola, donde, como un tributo a sus orígenes, él mismo cultiva los frutales.