en A flor de piel, Melodías y sonidos para una vida desafinada

Temblando

Viniendo de Casasimarro se la puse a Vicente en el coche y no la conocía. Hay canciones que te enseñan a leer momentos, a descubrir sentimientos. Muchas veces vivimos en vidas ajenas, tenemos sensaciones a través de historias de otros. Las canciones nos hacen conocernos. Este «Temblando», como un recuerdo infantil, me enseñó el amargo sabor de la derrota en cabeza ajena, a disfrutar el momento, a saber que al otro lado alguien va a colgar.

Hoy con Arancha, me acordé mi otro «Temblando».

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Comentario

  1. Jo, Rosa…. Este «temblando» es mucho más romántico…. Recuerdo que me la aprendí hasta con la guitarra, en mis tiempos mozos…. ¡Qué buena!