en Las chicas son guerreras, Libros, letras y sueños de papel

Salvar la ILE

Tuve una profesora, dura como ella sola, Concha Núñez Rey, que nos hizo amar la literatura, la democracia y las libertades. Como los amores que dejan huella, este descubrimiento se nos quedó tatuado en el corazón. Como signo de identidad de los que quedábamos flasheados por su manera de desgranar las esas páginas llenas de letras.

A medida que nos descubría un autor, nos brotaba el mismo comentario: «Este, este es su favorito». Y terminábamos pensando eso de Juan Ramón, de Machado, de Unamuno, de Rubén Darío… Ponía una serena pasión en su trabajo y con el paso de los años descubrí que, a pesar de su dureza -gracias por llevarnos al mundo real- nos enseñó a leer y comprender casi cualquier cosa.

Ignoro su paradero. Quizá ni me recuerde, pero la imagino con una serena satisfacción con ese republicanismo cívico que tanto se debate. Me acordé de ella con este post de los amigos de Madrid Me Mata, seguro que se indignaría con la manera en que se está perdiendo la Institución Libre de Enseñanza de su adorado Giner de los Ríos, la del abuelo de Machado, el germen de tanta cultura. Hay que salvarlo.