en A flor de piel, Toros y taurinos

Solidaridad, desastres y toros

En la portada de Le Figaro de este jueves venía una foto gigante de Víctor Puerto, lógicamente era para hablar de antitaurinismo. En Francia se reabre el debate «toros sí, toros no».

No sé por qué me vino a la mente al saber del nefasto terremoto en Perú otra catástrofe de cuando era enana: El Nevado del Ruiz. La niña, entera y serena, que se despedía mientras el agua le acariciaba a la nariz, removió conciencias. ¡Hasta las de los taurinos! Y tiraron de esa solidaridad que tanto cacarean y tan poco predican. Las Ventas acogió un festival en el que Antoñete, amo y señor de Las Ventas y aledaños se entretuvo en dictar otra de sus clases magistrales. No contaba el maestro con un pipiolo Joselito. Salieron hablando de él, de cómo toreaba el crío y quizá nunca se lo perdonó mi torero -el Emperador romano con mechón-, pero la fiesta salió ganando.

Me temo que no está la cosa como para montar un festival al mismo nivel, pero… ¿se les ocurrirá a los taurinos del siglo XXI ayudar? ¿Se quedarán anclados en su endogamia o tendrán olfato para saber arrimar el hombro y dar una imagen sincera, cercana y solidaria de los que aman la fiesta?

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Comentario

  1. Sería magnífico Rosa, pero como bien dices la «ocurrencia» de los taurinos puesde estar complicada.
    Un abrazo
    Pgmacias

  2. Ojito, Rosa, en llamarle a Joselito pipiolo, máxime si, por edad, no tuviste ocasión de ver con ojos adultos aquella díscola -eso sí- faena de José. Yo la vi desde la andanada del «9» acompañando a Manolo Vidal, siempre en mi recuerdo, que me invitó a su abono. Como toda sorda padezco de vértigo, o al revés, y recuerdo que aquella tarde la revelación me hizo marear y casi me tienen que sacar de las alturas en andas. Ando flamenquita, mi reina, así que ahí va una letra clásica del flamenco eterno que estoy escuchando en este momento, y que viene a propósito toal: «Ole, ole y Holanda, por doy voy mire usted si yo tengo salero, que me sacan en volandas lo mismo que a los toreros». Se cante a poder ser por bulerías, aquel que undivé le haya otorgado el don.

  3. Creo que en el 83 u 84, Joselito era un pipiolo y yo tenía 4 años. No lo pude ver, claro que no, por eso lo lamento. Lo llamo pipiolo porque era el «novillero sin caballos» del festival y salieron hablando de él.
    No empecemos con las lecciones que esta es a destiempo.
    Con todos sus defectos, muchos, no tengo complejos en declarar mi admiración por Joselito. Hasta el 96 era mi torero, y anda que no tuve que soportar poncistas con sus cifras…

  4. Chsss, caballo con la mosca, pipiola mía, ¿quieres una batalla para subir la audiencia?.

  5. ¿Quién se casa? Semejante fenómeno habría que impedirlo por la gloria de los niños chicos.