en Libros, letras y sueños de papel, Toros y taurinos

De Manolete a José Tomás

Creo que no son mi tipo ninguno de los dos toreros, pero sí los de muchos de mis amigos. No sólo lo es el autor, sino que tengo especialidad por un editor con pelo de maraña que se llama Quico Cortina, él seguramente no lo sepa, pero me reí mucho en su despacho.

Fue en la reedición de «Viaje a los toros del sol». Salíamos de casa hacia el edificio de Anaya.

– «Bueno, te dejo y me voy, eh, que luego me lías».

– «No, no, tú quédate».

– «Colega, que tengo que hacer y tú siempre me metes en líos. Paso, paso».

– «Mira, Rosa, sabes como soy. Vente y te quedas callada. Si ves que me pongo bruto con el dinero, me pisas un poco el pie y yo ya sé que tengo que parar».

No hizo falta pisar a nadie, por mucho que Alfonso lo pidiera. La reunión salió a pedir de boca. Se cumplieron tratos y palabras por ambas partes aunque me tragase tardes y tardes buceando en la hemeroteca en busca de originales.

Carlos Abella. De Manolete a José TomásPor los recuerdos de aquel día y la visión, en ocasiones muy diferente a la mía, que tiene del toreo Carlos Abella, me alegra que tenga este editor. La presentación será el día 13 de diciembre y sé imposible mi asistencia. No hay problema porque no le faltan amigos. Mucha suerte con «De Manolete a José Tomás» (viva el perfil, añado). Mi línea es otra, la del medio pecho y la distancia. La de Rafael Ortega y Antoñete. Pero cuando la verdad va por delante, se perdonan muchos dogmas.

Ah, lo estamos dando antes que los portales, pero después que La Gaceta. ¡Suerte, Charly! Y ya lo sabes: «Blanco, blanco como la tiza, y cada domingo se lleva una paliza».