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Comentario

  1. Claro, ya se sabe que Venezuela lo único que exporta a Bolivia es «infoxicación». Que los dos países formen parte del acuerdo de comercio ALBA es solo una minucia.
    Me parece justo que en un país democrático como Bolivia, el gobierno cuente con oposición enfrente. Es una de las esencias de la democracia. Pero que un bloguero -o diez mil, lo mismo dá- se dedique a dar una información tan bien fundada -no tiene ni idea de que cargamento transportaba el avión- me dá una pista clarísima del tipo de «infoxicación» a la que te vás a prestar,Rosa.
    Un saludo.

  2. Perdona, Picapiedra, pero creo que te has pasado un poquito, además, por varios motivos. Infoxicación = intoxicación informativa. Si te miras lo que dicen en la prensa local, no aclara nada, sólo deja caer, deja entrever, intuye, da por hecho, pero no dice nada en concreto. Es decir lo mismo que acabas de hacer tú conmigo dejando caer que me presto a nada…
    Me parece injusto que me prejuzgues. Sinceramente, me sabe muy mal por venir de ti el no disfrutar del beneficio de la duda. Máxime si te dieras cuenta de que sólo me he limitado a decir eso, que se monta un revuelo por el «supuesto» cargamento de un avión. Si me liase a contar la cantidad de cosas que he escuchado en las últimas semanas desde la derecha más rancia de ese país… En fin, parecería que hay un ejército latente comandando por venezolanos y cubanos -veteranos de Angola nada menos van diciendo por ahí-.
    Pero sí, Picapiedra, estoy tan intoxicada que dediqué esta mañana a contrastar
    esta noticia
    y conseguir que en la portada de ELPAIS.com llevase un enlace.

  3. No te ofendas Rosa, en tu blog puedes escribir lo que quieras y hacer eco a las noticias que quieras, faltaría más. He aprovechado la referencia a «infoxicación» que has hecho en tu apunte de hoy porque llevas unos días bebiendo de fuentes «muy imparciales»:
    un referéndum envenenado
    bolivia parada y castigada
    una constitucion sin publicar
    Confieso que hoy no he leído El País, ni ayer, ni antes de ayer. LLevo así desde que El País dejó de informar para pasar a defender descaradamente los intereses empresariales del Grupo Prisa en la zona. A costa de servir de adormidera para lectores del diario que, sin otros referentes, se posicionan en contra de la única revolución democrática que puede construir una sociedad más igualitaria en un continente muy severamente castigado por las políticas neocon de los últimos treinta años. A fuerza de presiones exteriores, puede darse el caso, y ojalá sea que no, que las posiciones se radicalicen y las medidas se endurezcan. Entonces, los editores de El País podrán bramar: ¿veis como todo era una trampa? Repsol, Unión Fenosa, Telefónica, BBVA y el BSCH entonces redoblarán la publicidad que hacen en todos los medios de Prisa, y las editoriales del grupo seguirán campando por la zona a sus anchas.
    Discúlpame la referencia malévola que he hecho a tu persona, porque seguro que no lo haces de mala fé. Y, por supuesto, sigue escribiendo sobre lo que consideres que debes escribir. Me he dejado llevar de un arranque de desesperanza.