en América Latina existe

El nacimiento de Bolivia o reseña de “Manuela mi amable loca”

¿Qué quiere decir Bolivia? Un amor desenfrenado de libertad, que al recibirla vuestro arrobo, no vio nada que fuera igual a su valor. No hallando vuestra embriaguez una demostración adecuada a la vehemencia de sus sentimientos, arrancó vuestro nombre, y dio el mío a todas vuestras generaciones. Ésto, que es inaudito en la historia de los siglos, lo es aún más en la de los desprendimientos sublimes. Tal rasgo mostrará a los tiempos que están en el pensamiento del Eterno, lo que anhelabais la posesión de vuestros derechos, que es la posesión de ejercer las virtudes políticas, de adquirir los talentos luminosos, y el goce de ser hombres.

Simón Bolívar, tomado de Wikipedia

Manuela mi amable locaEn Cáceres cayó en mis manos en forma de regalo con bloguera dedicatoria “Manuela mi amable loca” de Carlos Hugo Molina Saucedo. El libro, fácil de leer por directo y apasionado, tras una ardua labor de investigación presenta las cartas, sinceras, pasionales, sensuales entre dos amantes de carácter y ávidos por cambiar un mundo que les prohibía la libertad. Los amantes son Simón Bolívar y Manuela Sáenz.

La obra, de lectura adictiva desde la primera línea, cobra especial valor por el momento en que se edita y difunde. Si Bolivia es el fruto de un amor, de un ánimo de liberar y símbolo de una unión, ¿por qué se olvida de los deseos del tan nombrado y citado Libertador? ¿No es ahora cuando más falta hace cuando más se debe recordar los deseos de quién da nombre a un país?

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Comentario

  1. Hola Rosa, iba a escribirte un mail con la siguiente propuesta, pero mi impulsiva intervención anterior en este blog hace que prefiera hacerte la propuesta en los comentarios:
    – Te propongo un préstamo-trueque. Tú me prestas “Manuela, mi amable loca”, que prometo mimar leer y devolver y yo te presto el último libro que he leído: “La doctrina del shock, el auge del capitalismo del desastre” de Naomi Klein, que en sus seiscientas y pico páginas dedica unas pocas a Bolivia. No te preocupes por el “tocho” porque Naomi escribe como los ángeles, a pesar de tratarse de un libro de denuncia. Eso sí, me tienes que prometer mimarlo, leerlo y devolver. :-) Quiero releerlo unas cinco veces más. Si te hace la propuesta, te envío mi dirección por mail.

  2. Gracias por generar aproximaciones a la realidad boliviana en todos los planos… admirable y dulce tarea. Cuando estés en Sucre, pasearás por los mismos lugares que lo hizo Manuela…

    Salud!

  3. Agorito, creo que me volveré loca tomando notas y fotos de Sucre.
    Picapica, mmm, me gusta la oferta. Pero no me da tiempo antes de irme. De Naomi tengo el “No logo”, así que creo que me gustará la cosa.

  4. Ja! Bienvenida a Bolívar el personaje, el sitio, el estado de ánimo.
    Te regalo este otro fragmento de Bolívar a Manuela. Bastante encendido. Dicen que otras cartas suyas fueron quemadas para “preservar la buena imagen” del Libertador:

    “Llegaste de improviso, como siempre. Sonriente. Notoria. Dulce. Eras tú. Te miré. Y la noche fue tuya. Toda. Mis palabras. Mis sonrisas. El viento que respiré y te enviaba en suspiros. El tiempo fue cómplice por el tiempo que alargué el discurso frente al Congreso para verte frente a mí, sin moverte, quieta, mía…

    Utilicé las palabras más suaves y contundentes; sugerí espacios terrenales con problemas qué resolver mientras mi imaginación te recorría; los generales que aplaudieron de pie no se imaginaron que describía la noche del martes que nuestros caballos galoparon al unísono; que la descripción de oportunidades para superar el problema de la guerra, era la descripción de tus besos. Que los recursos que llegarían para la compra de arados y cañones, era la miel de tus ojos que escondías para guardar mi figura cansada, como me repetías para esconder las lágrimas del placer que te inundaba.

    Y después, escuché tu voz. Era la misma. Te di la mano, y tu piel me recorrió entero. Igual… que los minutos eternos que detuvieron las mareas, el viento del norte, la rosa de los vientos, el tintineo de las estrellas colgadas en jardines secretos y el arcoiris que se vio hasta la media noche. Fuiste todo eso, enfundada en tu uniforme de charreteras doradas, el mismo con el que agredes la torpeza de quienes desconocen cómo se construye la vida.

    Mañana habrá otra sesión del Congreso. ¿Estarás?”

    más nada… así sí es grandioso y noble ser bolivariano.