en Bolivia cambia

Un primer paseo por Santa Cruz

Sólo había estado por Santa Cruz de pasada, la primera noche y por el día aún no tengo claro cómo es, qué hace la gente, cómo se mueve. La falta de luz y la ansiedad al creer que había perdido el cuaderno me robaron cualquier curiosidad por tirar fotos. Una maraña de cosas por hacer para AhoraBolivia.com me terminaron de dejar en un estado cercano al autismo.

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Fui a la plaza, pero ya no había carpas con gente en huelga de hambre. Sólo alguna que otra pancarta y muchos operarios colocando luces de colores para que parezca Navidad aunque el calor sea de sofoco -aunque eso lo soporto muy bien-. En una esquina me hice con dos revistas por recomendación de Sebas. Me gustaron los contenidos, pero… ¡tenían mucho de blog! La mayoría de los artículos eran un copia-pega de lo publicado en Argentina. Conocí, y esperamos poder entrevistar, al palentino padre Castellanos, que con más de 17 años aquí mantiene su acento castellano intacto.Conocí el Café Lorca, con aire bohemio y canalla, con su wifi -¿funcionará?- ambientazo y un grupo para recordar, La Mara (me dicen por el audífono que es) La Maga. Allí se va, me dijeron, a «pantallear». Lo mismo que las abuelas cuando toman el fresco en el pueblo: ver quien pasa y con quien.