¡Deja un comentario!

Comentario

  1. ¿Te he contado algo sobre la suerte que tuve, su último invierno?. Yo durante toda mi «juventud» o adolescencia los fines de semana me he ido a la sierra, Enrique era de «los mayores». Así, en el invierno cerrado, cuando no va nadie, siempre iba a un garito, de una pareja «de los mayores» que se había afincado allí en el pueblo. El caso es que el sitio, era pequeño, acogedor, con estufa de carbón. Vamos, muy pero que muy bucólico. Ásí fue cuando un viernes me encontré al llegar, que allí estaba Enrique Urquijo, con su guitarra. La dueña me contó, que eran amigos, del pueblo, desde pequeños, que se había ido a refugiar allí para ver si podía desintoxicarse. Y que mientras, se solía bajar al bar, donde se sentía como en casa y arropado por el apoyo de estos dos amigos. Así que no fue durante mucho tiempo, al terminar los exámenes viene más gente y no se sentía tan a gusto, pero durante un corto periodo de tiempo, mis fines de semana, estaban acompañados de la música de Enrique Urquijo.

    Tiempo después, hasta montaron allí un mini recital (mini por lo que es el lugar, porque nos invadió madríd dado que se anunció en la radio), y esa fue la última vez que le oí cantar en silencio.

    Ahora, siempre que oigo los secretos, recuerdo la calidez de aquel invierno y sonrío.

    Un beso, guapa.