en Así no, Pongamos que hablo de Madrid

El Severo me sigue doliendo

Estuve en el Concierto de «El Severo me duele». Se ha demostrado la inocencia del Doctor Montes, me alegro, pero el dolor no remite. Me duele en el corazón y en la cabeza porque ir al médico de la seguridad social, en Madrid, donde vivo, no será lo mismo después de esto. Estos tres años no tienen marcha atrás, ¿ahora quién devuelve no el puesto el doctor sino la confianza doctor paciente que tan sutilmente han minado? ¿Qué pasa con todos aquellos que tuvieron que morir con dolor? ¿Era necesario? Basta con unir dos factores: religión y gestión liberal de un hospital para tener la respuesta.

A mi esto del dolor en los últimos momento me sigue recordando a Tía Ámparo y el ejemplar trato que recibió en el Carlos III. Imagino que después de esto no ha sido posible hacer fáciles los momentos más difíciles de muchos familiares.

¿Cuándo se darán cuenta los que gestionan mi Comunidad autónoma que la sanidad y la educación han de ser, por definición, deficitarias? Que el dinero que ahí se invierte recae en la propia sociedad; que la gente cuando está sana y formada serán ciudadanos más productivos, felices, libres, con capacidad de elección.

De aquella tarde de apoyo al doctor Montes en Leganés -dónde Nessie, el monstruo- me quedo con la actuación de Luis Ramiro: Rouco, ¿qué sabes de la vida?