en Así no, Política

Mi voto no vale 400 euros

Mi voto no vale 400 euros y por eso no me lo van a comprar por esa cantidad, pero me sabe mal esta devolución. Además, mi voto hace tiempo que está dado y la campaña poco tiene que hacer conmigo. La seguiré porque periodísticamente me interesa, pero mi opinión es clara.

Por eso puedo sentirme decepcionada por la medida de los cuatrocientos. Lo estoy, pero no porque no me guste que me devuelvan dinero, ni porque me encante pagarlo, pero cuando prefiero la izquierda asumo ciertas cosas y quiero ser consecuente en ello. Prefiero mejores carreteras, enseñanza, investigación, sanidad. Me sabe especialmente mal la pésima sanidad pública que padecemos en Madrid y ver cómo se están cargando la escuela pública. Ahí tenemos el lado malo de las transferencias pero forma parte del juego.

En lugar de devolverme el dinero, que por supuesto es significativo en mi presupuesto, prefiero que se hagan esfuerzos para que España pueda vivir en un auténtico Estado de Bienestar. No me gusta pagar impuestos, como a todos, pero asumo que cuando lo hago renuncio a parte de lo mío para que los demás tengan oportunidades y tengamos una protección común. No quiero 400 euros, quiero que el Estado lo invierta por mi. Aunque pueda devolvérmelos más años, no me parece un buen precedente dar dinero.