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¿Votar o no votar?

Un «sin techo» nos pidió el micrófono, directamente. También un pintor que insistía en que teníamos que conocerle. Quise más extranjeros, pero huían. «Luego no digais que no os integramos». He descubierto que las señoras con carrito de bebé no paran, nunca. No así los hombres con el bebé, que sí contestan. Concluímos, con la imaginación como herramienta principal, que lo hacen por algo relacionado con los biorritmos del crío, como los que hacen footing. Igual luego no meriendan o algo, no sé.

En La CoruñaMis favoritos son los que van de paseo, medio ociosos y te dicen «es que llevo prisa». Bea se parte cuando les digo «Ya, si te lo notaba por los andares».

Pero, sin duda, los mejores son los que dicen estar apurados y sólo miraban escaparates. En Gijón decían ir a un funeral. No era excusa, vimos a lo lejos, donde la Virgen de Begoña, un coche fúnebre con coronas. Esto no impidió que, aunque se nos viniese encima una bruma tan repentina como caprichosa, entrevistásemos a un cura ¡socialista!

No sé si por accidente también nos contestó el nº1 de la Unión del Pueblo Leonés. En Avilés, la concejala de Hacienda me dijo «¿Tú eres la del blog?» y casi me caigo al suelo.

En GijónLa Coruña nos salió de lo más socialista. En León nos contaban que en Asturias quieren a ZP más que en su tierra. Cuando llegamos a Gijón resulta que nos trataron con exquisita educación y contestaban sin problemas. Mi sensación, y es sólo una idea sin fundamento, es que la gente no quiere decir nombres. Dicen «votaré socialista», «a los de ahora», «a ZP», «al PP», casi nunca dicen Rajoy, abiertamente. Y no encuentro el motivo. ¿Da vergüenza decir que se va a votar a la derecha?

Lo siento mucho por el alcade de Huelva -menudo cafre- pero nadie nos dijo que no fuese a ir a votar. Lo más cercano a la abstención que hemos oído fue: «De eso no sé nada, soy agnóstico». Está bastante claro a quién le interesa desactivar la participación.

Déficit de atención

Pasa en todo, hasta en las relaciones más férreas, con el tiempo, por más que alguna de las partes se esmere, la atención disminuye. Lo que ayer era novedoso, ilusionante, atractivo, pasa. Deja de serlo. Caduca sin más. ¿Qué ocurriría si la campaña durase un mes? No, los políticos no se morirían, pero la audiencia pasaría de ellos. Todavía más.

Ps.: Sólo en Avilés pronunció el nombre de Llamazares, el bipartidismo es más que una realidad.