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Frío, por fin

No me gusta el frío, pero… ¡ya iba siendo hora!

“Salamanca tiene dos estaciones, la del tren y la del invierno”.

Acabo de llegar. En Cáceres ha sido un placer trabajar. Junto con la gente de Valencia han sido los más receptivos.

Salamanca es mi “otra casa”, mi bombona de oxígeno antes de llegar a Madrid. Al pasar por Tribuna me sentí contenta. Eran demasiados recuerdos de noches de cierre y después copas, una tras otra. De gafas rotas, de máquinas de escribir voladoras, de artículos de la impresora a la papelera… Pero también de alguna que otra portada firmando, de satisfacciones efímeras y “enemigos íntimos”. Tribuna para mi fue mi gran primer amor; para Alfonso, su amante. Qué rara se me hace esta ciudad sin Navalón.

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Comentario

  1. Pues Bienvenida. Siempre me ha enorgullecido que gente como tú, que no se ha “criao” aquí, esté enamorada hasta las trancas de este soto de torres.
    Yo espero además que a este lugar vuelva el color y la concordia que yo recuerdo como tesoro. El bigote malhumorado y el granito pulido que se da de hostias con la piedra de villamayor, me hacen mucho más gris las plazas de mis juegos, de mis sueños y de mis tardes platónicas.
    Y si hicieras caso de Sabina con aquello de; “Al lugar donde fuiste feliz no debieras tratar de volver”, te perderías lo que este sitio tiene guardado para todo el que la sepa querer.
    De corazón: un beso.

  2. Pues yo te sigo desde los matojos, en sigilo.
    Me alegro mucho de todo lo que te está pasando. Está claro que lo mereces. Y aun vendrán tiempos mejores porque “tú lo vales”.
    Seguro que un dia nos veremos. En “la fresa” por ejemplo ;) .
    Aprovecho y te doy las gracias por tu atención a lo que pasa aquí y por tus palabras siempre de cariño a este sitio.
    Besos.