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Un día en el Parque de Atracciones

Por sugerencia de David Alayón de Pisito en Madrid me apunté a Bloguzz. Ya sabeis de mi afición por probar todo tipo de servicios en internet.

Creo que llevaba apuntada poco más de un mes cuando me propusieron ir al Parque de Atracciones de Madrid. Fui ayer con mi hermana como invitada y mi primo de 7 años que tiene su tarjeta del Parque (se sabe el zoo de memoria).

Empezamos fuerte, por la zona de máquinas. Soltamos un montón de adrenalina en «La Máquina» y de ahí, tras ver como un niño lloraba al término de su caída al vacío, nos subimos a lanzadera. Lo mejor -gamberreo un poco- es tirar el chicle cuando estás en lo más alto y llegar al suelo antes que él. A decir verdad, estuve con los ojos cerrados casi hasta el final.

De ahí pasamos al Cóndor, un clásico, aunque nos daba un poco de «miedito» el poder salir volando por la parte superior del carrito. Antes vimos el homenaje al cochecito del mítico «Siete Picos». Al rato nos empapamos en la montaña rusa de agua. Como iba en el lado izquierdo de la primera fila salí hecha una sopa.

El peque quería merendar; perrito, patatas y bebida por algo menos de seis euros y otra vez a dar brincos por ahí. Nos metimos en el barco que recuerda a la Reina de África. Pasé la zona oscura agarrada a los tirantes de Fany e hicimos bastantes risas con unos boy scouts andaluces que se habían montando «lo menoh, sinco veseh yah».

El peor rato fue al irnos. Pasé la gota gorda para poder sacar el coche del descampado. Quizá sea lo peor del Parque, el desorden del parking y la forma que tienen los autobuses de cerrar el paso sin pensárselo dos veces.

Lo mejor del Parque es que están las atracciones clásicas como las sillas voladoras y otras más relajadas con muchas de última generación. No hay grandes colas, sí bastante gente, pero van rápido.

Pd.: Me interesa mucho el debate suscitado por Raúl sobre los posts patrocinados.