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Comentario

  1. Esto me recuerda un chascarrillo que leí en la Antología de los Beatles (el tocho ese que no hay donde guardarlo) en el que se cuenta que estando en Sidney creo que era, los Beatles se asomaron a un balcón para saludar a la gente y, de repente, una de las personas que había abajo que iba en muletas las soltó y empezó a gritar- ¡puedo andar, puedo andar!

    Luego se la pegó y Ringo Starr se quedó muy pensativo: la gente estaba loca.