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Adiós a mi primer cate

A primera hora en Atocha me compré EL PAÍS. Me lo leí casi todo, ahora que viene finito… Encontré una esquela cuyo nombre me sonó: Fernando Ripoll Molines. Fue el primer cate en la carrera, después vinieron más. Entonces comenzó mi fase «El Cordobés»: «O te compró un piso o llevarás luto por mi». Lo mío era cosa de enfermería o Puerta Grande, no había término medio…

Nunca olvidaré la revisión de examen. Volví cateada pero tan feliz, convencida de lo bien que lo haría en septiembre. Me lió y yo ni me di cuenta. Cateada y feliz, ¡qué cosas! Entendí desde entonces lo de la Agenda Setting y la disonancia cognoscitiva de Leo Festinger («lo del típico tengo que dejar de fumar, lo hago cuando quiero pero qué rico me sabe el tabaco, lo dejo cuando me dé la gana»…)

Cuenta la leyenda que fue militar y por avatares de la transición terminó de profe. Lo ignoro, pero me hizo aprender. No sólo a estudiar su tocho de memoria, sino a mirar las cosas de otra manera y despreciar la facultad.

Nunca olvidaré lo que le dijo en septiembre a una compañera: «No sé por qué se presenta, así tan morena, se nota que no ha estudiado nada».

Descanse en paz el responsable de que tuviésemos periódico con un sólo número al año y unas aulas de informática en las que no se podía mirar el correo o muchísimos sitios que a sus ojos no eran lo recomendable.

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Comentario

14 Comentarios

  1. Yo también fui alumno de Ripoll, con él hice el primer examen en la facultad. Me metieron un miedo que no veas, decían que Estructura de la Comunicación con él era una de las asignaturas más duras de la carrera… Tampoco fue para tanto, aunque me tuve que aprender nombrecitos de satélites, las emisoras de la Ser, los periódicos de Godó y otra ristra de nombres que ya no encajo ni en un crucigrama.
    Sus clases eran cojonudas, muy didácticas y socarronas. Lo primero que nos enseñó fue a desmitificar a los grandes gurús de la comunicación. Decía: «Iñaki Gabilondo, ¿Qué hace Iñaki Gabilondo? ¿Busca noticias, genera información? ¡No! ¡Se dedica a leer las noticias que han buscado otros¡ Eso se llama refrito…».
    Su madre se llamaba Berta, hablaba mucho de la señora Berta. «Pongamos por ejemplo que la señora Berta, mi madre, está viendo el telediario…».
    Ripoll era el responsable también de aquellos cursos de Comunicación y Defensa que hacíamos en el Cuartel General del Ejército de Tierra, donde me daban de merendar tan bien.
    Sea feliz en la eternidad, Ripoll.

  2. Jajaja, es que mis cursos guerreros fueron vía Pizarroso.
    Lo de la señora Berta es cierto.
    La verdad es que si en vez de vender el tocho de apuntes, hubiera hecho un libro, se forraba. Pero claro, ¿quién editaría eso?

  3. A mi el hombre no me dio clase…Sé que durante un tiempo fue el responsable del aula de informática y de lo bien que funcionaba. Y también que era una especia de bestia negra: «¿Con quién te ha tocado Estructura? ¿Con Ripoll? Lo tienes jodido…» La leyenda dice que también fue espía, y que a veces, en el maletero, llevaba un escaner de frecuencias para oyendo emisoras…Solo este tipo de personas dejan detrás tanta leyenda que no se sabe bien donde termina el mito y empieza la persona…
    Descanse en paz.

  4. A mí sí que me dio clase y no me suspendió, pero a punto estuvo. En sus clases me lo pasaba pipa, hablándonos de su madre Berta y además me parecían muy interesantes.

    Claro que la cosa cambió cuando a dos semanas de los exámenes y tras volver alegre de mis vacaciones de navidad, nos largó el tocho de apuntes que había que estudiarse. La que nos dio con los grupos de comunicación, los satélites…. A mí me contaron que era licenciado en telecomunicaciones, de ahí su obsesión por enseñarnos como funcionaban….

    Lo nunca olvidaré fue el día del examen. Se pasaba el día largando barbaridades del DNI: que si era una estrategia para el gobierno tenernos controladitos, que si no era necesario, que si era una basura burocrática…. Y esa mañana se presenta en el examen y dice «A ver, para empezar… todos los que no hayan traído el DNI pueden marcharse del examen» y unos cuantos tuvieron que salir… jajajaja.

    Por cierto Rosa, ya nos contarás por qué te dedicas a leer esquelas, jeje.

  5. Me encantaría ver mi esquela en El País, pero son caras. ¿Puedo echar mano de este sitio para abrir una colecta? No os imagináis la ilusión que me haría. Entre muchos tocaríamos a dos pesetas.

    Este comentario es totalmente serio.

  6. Hola, Rosa

    He descubierto tu blog a través de «Siemprellegotarde» de la colega bloguera María de los Hitos. Me gusta el estilo de tu blog. Por supuesto, estás invitada al mío!
    Un saludo

  7. Anda, pues leyendo tu blog, ahora que he vuelto de vacas, me he enterado de esto, no lo sabía. Yo también fui alumna suya por duplicado, en primero y en tercero. En primero fui una de las pocas a las que puso sobresaliente (aggg, qué asco doy). Era un hombre al que había que pillar la gracia, si no estabas perdido. Es de esos de mejor como amigo que como enemigo.
    En mis tiempos decían que quería ser catedrático y que no le daban la cátedra, así que nos podíamos preparar para el examen, porque iba a ser mortal. Al final no fue para tanto.
    Pues sí, qué cosas, un personaje, sin duda.

  8. Ripoll publico su libro en 2001. Cuando me toco a mi leerlo ya estaba anticuado, pero que pereza le entraba retocarlo y actualizarlo. Sus clases eran al principio una gran tortura, después comenzamos a formar parte de su vida, de su hijo a quien desde aquí mando el más sincero pésame, de su mujer quien desapareció antes que él y de su madre. No hay rumorología posible de su pasado, el mismo se ofrecía a contar aquellos años.

  9. Muy buenas, fui alumna de Ripoll en la SEI de donde el fue director de curso y bicerrector, conoci parte de su dureza esa de la que se ha hablado, pero lo que más me mostro fue el ver los asuntos con otro prisma, sus clases eran magistrales era la madurez y sabiduria personificada teni cierta tendencia a endurecerse con las alumnas en sus juicios de valor, pero era una pose o parte de una erencia machista venida a menos por el peso de una inteligencia exaltada por el paso de los años, se rodeaba de personas grandes en sus actos y en sus pensamientos, y era un firme propulsor de la antimanipulacion mediocre de masas, la última vez que lo vi fue en una fiesta en casa de mi hermano tambien alumno suyo desaventajado, estava mal y tres semanas despues se fue… personalmente el ripoll que yo he conocido me enseño a lucir mi dignidad, y el amor por la verdad, el rechazo a la manipulación, y el valor de la reflexión, por ello se me hizo corto tiempo compartido con el y sus lecciones.