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El nuevo amanecer de África

Me resultó algo frívolo eso de ir de turismo de lujo en el cuerno de África. Con hoteles con todas las comodidades y además, baratito, pero claro, si lo dice el NYT. Después leí sobre la vuelta de cerebros a África y las oportunidades de negocio que se presentan, por primera vez en mucho tiempo. Ya hasta parecen tener su Manhattan.

El golpe definitivo me lo dio este post de Bernado Hernández sobre Innovación en el Tercer Mundo. No tiene desperdicio. Comienza con un:

Bienaventurados los países subdesarrollados porque de ellos será el reino de Internet. En 1995 el 95% de los usuarios de Internet estaba en Europa o en Estados Unidos; en 2008 menos del 40% está en estas dos regiones. Y la tecnología que está permitiendo que millones de personas del Tercer Mundo se conecten a Internet, es el teléfono móvil y no el ordenador.

En África están así las cosas:

En África solo el 5% de la población tiene acceso a Internet, pero el 40% tiene un teléfono móvil. El 9 de junio tuvo lugar la salida a bolsa con más éxito de la historia de África: la compañía de móviles Safaricom comenzó a cotizar en el índice de Naibori con una sobresuscripción del 400% y una valoración de más de 1.000 millones de dólares. La compañía ha lanzado recientemente su servicio M-Pesa, por el que los keniatas se pueden pagar unos a otros a través de mensajes de texto.

Pero el futuro tendría que ser este:

El desafío está ahora en aprender de los errores en el desarrollo de los móviles en los países desarrollados y evitar que se creen compartimentos estancos de acceso a Internet, donde las operadoras controlen tanto el acceso como los contenidos. Es importante que los incipientes internautas de los países en vías de desarrollo puedan acceder a través de sus teléfonos móviles a una Internet lo más parecida posible a la Internet disponible en los ordenadores. Es importante también que los iniciativas de innovación tengan un campo de cultivo abierto y lo más estándar posible para poder desarrollar todo su potencial.

¿A quién no le dan ganas de irse a África?