en A flor de piel, Cine

Camino, un mal rato

A mi que no estoy bautizada y veo con los mismos ojos todas las religiones, siempre me ha despertado curiosidad el Opus Dei. Poco a poco he ido descubriendo que algunos amigos de siempre, formaban parte de ello. Algún profe… Curiosamente, siempre me han puesto buenas notas, así que no creo que les influya mucho su condición de miembros.

La película está bien hecha, pero me cuesta creerla. Vale es ficción pero algunas cosas sobran (las operaciones). No así el enfoque, creo que trata de retratar cómo son las cosas dentro, pero tengo dudas sobre cómo es la organización realmente. Curioso eso de coger a la gente por el codo para hablar, ni de la mano, ni del hombro, sino del codo. Fijaos, porque lo suelen hacer así.

¿Realmente murió el padre? ¿No se pasan un poquito con lo naïf soñador?

Lo que más me ha divertido es el profe de teatro; es «Monigote», el cantante de los Petersellers.

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Comentario

  1. No he visto la película, pero cuando apareció el tema me interesó. Esta chica, Alexia, está a 100 metros de Gran Vía en una iglesia, donde un sarcófago dorado contiene sus restos.
    Escuché una entrevista con el director de la película, y la verdad que el arte es arte, por lo que no me puedo hacer una idea real de lo objetivo que puede ser el film, que se autodefine como una «radiografía» del Opus Dei.
    Admito que la Obra está muy cuestionada, pero también tengo grandes amigos allí, que jamás me han venido con las fantasías que a veces leo por algunos lugares, ni tampoco me han querido meter sus ideas.

  2. Sobre la película Camino, basada en la vida de Alexia, cito los comunicados de la famila de Alexia González Barros, cuyos 4 hermanos aún viven. Me parece que son elocuentes:

    * Fesser en «Camino» se sirve de Alexia González Barros: primer comunicado
    * «Camino» de Javier Fesser carece de la autorización de la familia de Alexia González Barros: segundo comunicado
    * Grave e injusto error demencial: carta abierta de uno de los hermanos de Alexia a Javier Fesser
    * Camino de Fesser y Alexia: película y realidad, por Ninfa Watt ex alumna del colegio en el que estudiaron las hermanas González-Barros y amiga de la familia
    * «Le ruego que deje de maltratarnos»: carta abierta de José Damián, hermano de Alexia González-Barros, a Javier Fesser, director de la película «Camino» (19.oct.08)

    Más información en la web oficial de Alexia González Barros http://www.alexiagb.org

    Estos textos se pueden leer también en: http://www.opusdeialdia.org/

  3. Ayer vi la peli, es cierto, es ficcion pero lo que se cuenta es cierto, o sea, que son diversos casos unidos en una peli en que se intenta mostrar como es el Opus. la verdad, creo que ha acertado al 100%, no se ha dejado llevar por supuestas leyendas como los flagelamientos de los numerarios con cilicios y cosas por el estilo. Muestra la cara del dia a dia, de la manipulacion sistematica por parte de sus curas y todo su establishmen.

    Una peli que es fuerte, pero que es muy buena para saber hasta que extremos puede llegar el fanatismo religios

  4. Con sus aciertos y con sus errores (para mí también sobra el gore del quirófano y los sueños, y creo que el personaje de la madre roza lo caricaturesco), es una de las películas que más me han roto. Al salir del cine (lunes, cerca de la 1 de la madrugada) tuve que meterme en un bar a fumar y a beber cerveza: necesitaba esponjarme después de tanta tensión.
    Será que soy muy impresionable, pero lo pasé muuuuuuy mal.

    PELICULÓN, pues.

  5. Rosa, he tenido la oportunidad de conocer al OD de cerca: estudié en su universidad y he conocido a mucha gente metida. No he visto la película porque no me da la vida y el bebé para ello, pero la vería si pudiera. Por lo que he oído, lo único que está fuera de lugar es el aplauso de la familia cuando la niña muere. Sin embargo, sí te podría hablar de prácticas del OD como las siguientes:
    – Los curas del OD se creen con la autoridad para decir a sus miembros qué quiere Dios de sus vidas. Para el resto de los católicos ya es lo suficientemente difícil saber qué quiere Dios de uno mismo como para decirle a otro qué tiene que hacer. Se podría decir que no es más que un arma de manipulación.
    – Los miembros numerarios (los que no se casan y vivien en los pisos del OD) reciben las cartas abiertas y leídas porque un tío (un cura) se encarga de leérselas.
    – No leen según qué libros (¿te crees que en la Universidad de Navarra no existen según qué libros, incluso aunque hay Facultades que deberían encargarse de estudiar a los existencialistas, o a Nietzche?). Para mí, el auténtico espíritu universitario es abierto al pensamiento, y esto lo contradice totalmente. De hecho, he conocido casos en que les han prohibido leer a Eric Fromm, un autor judío al que es en mi opinión muy recomendable leer (El miedo a la libertad, Tener o ser, o El arte de amar, indispensables!!!).
    – Los sacerdotes del OD no guardan el secreto de confesión, algo sin justificación para el resto de los católicos.
    – La mujer recibe una consideración como de segunda categoría. Para ello, basta con leer cualquier historieta del «»»santo»»». Si estás interesada, en una página que es algo así como opuslibros.com, o opusdeilibros.com encontrarás más historias truculentas. Yo mismo oí en clase a un cura que justificaba que las chicas estudiaran ingeniería «para dar conversación a sus maridos al llegar de trabajar» (no me lo han contado, lo he oído en vivo y en directo!!!).
    – A quien se ha salido del OD, tienen la costumbre de hacerle la vida imposible si no pueden sacar nada de él/ella (por ejemplo, dinero). Hay muchos ejemplos que lo confirman y pocos que lo desmienten, pero esto nunca sucede en otras partes de la Iglesia católica (como los jesuitas, los franciscanos, etc.).
    – Después de mucho leer por pura curiosidad, he llegado a la conclusión de que el OD es una máquina de recaudar dinero en todo el mundo, que acaba en algún lugar de Roma. En los años 80, el OD prestó muchísimo dinero a la Iglesia romana, y hay indicios para pensar que hubo contrapartidas no exclusivamente económicas (como por ejemplo, una canonización fulgurante).
    – La santidad del «»»santo»»» contrasta con numerosos aspectos de su vida, que poco tienen que ver con lo que se espera de un verdadero santo (como pugnar por un título nobiliario al que renunció posteriormente por el escándalo que causó, o los ataques de ira que justificaba con eso que llamaba «la santa ira», o en otro aspecto, «la santa coacción»).
    – El OD propugna no pensar. Por eso, centra la vivencia religiosa de sus miembros en detalles nimios e infantiles, como levantarse rápido por la mañana (no sé qué tiene de malo tomarse la vida con tranquilidad), no mirar a los ojos a las personas del otro sexo (deben ser unos salidos, por lo que parece), o la extraña e insana costumbre que tienen y que ocultan los numerarios de mortificarse, o sea, hacerse daño a uno mismo por alguna extraña y masoquista tendencia (no le veo la gracia).