en Así no

Me quiero ir de aquí

En primer lugar, quiero pedir perdón a todos los que de alguna manera han decidido venir a Cáceres al ver lo mucho y bien que hablaba de este Congreso desde que sé de su existencia. Lo lamento. Siento profundamente haberme ilusionado y compartirlo con tanto entusiasmo.

Lo siento porque somos muchos los que hemos venido, nos hemos ilusionado, empleamos parte de nuestro tiempo y se falla en lo básico.

Nos llevan lejos de la civilización -pero luego se nos invita a pasear por las bonitas calles de Cáceres cuando no queda ni tiempo ni ganas- a cambio de una prometida conexión que no existe.

Durante un tiempo la excusa eran los barridos. Después de comer siguió casi igual.

Este Congreso no merece cobertura alguna. Dice ser de Nuevo Periodismo y no se puede comunicar ni con «Tam Tam».

Si no juego con el tiempo de los demás, que no lo hagan con el mío. Si no juego con el trabajo de los otros, que tampoco lo hagan con el mío. Sinceramente, tengo cosas mejores que hacer. Venía a aprender y compartir experiencias, no para desesperarme de manera colectiva.

Me duele decir todo esto, pero es lo que en conciencia me pide el cuerpo. Me he involucrado en esto y he creído en ello. Se ha fallado en lo fundamental.

Era curioso escuchar el discurso de Ibarra hablando de lo obsoletos que están los medios, lo mal que lo hace todo el mundo cuando en su propia casa vamos de culo. Cuando no hay manera de crear debate o interacción. Sólo se pueden hacer discursos unidireccionales desde un atril. Seguimos en el mundo del pasado.

Pd.: Lo que más gracia me hace es que se hacen excepciones para «medios». ¿No se trataba de que cualquiera era emisor? ¿No había democratización de la tecnología?