en Periodistas

Desigualdad y comisiones

Los periodistas, a veces, necesitamos que la noticia nos pegue una bofetada. Si no, no nos enteramos. Entre nuestras fuentes informativas debe haber bastantes directivos bancarios; no creo, sin embargo, que ninguno de nosotros tuviera el teléfono de Shalim Ahmed. Si es que Ahmed tiene teléfono, cosa que está por ver. A Shalim Ahmed, de 29 años, procedente de Bangladesh y residente en un piso-patera de Barcelona, le tocó la lotería el pasado lunes. El hombre, con una media sonrisa, mostró su libreta de ahorros a un fotógrafo: los ahorros habían subido desde 17,08 euros a 300.017,08.

Es posible que hayan visto ya esa foto. No tiene nada de particular, salvo los movimientos registrados en la libreta. Ahmed la abrió el 4 de febrero, con 50 euros. Desde entonces, la Caixa del Penedés, responsable de gestionar los fondos de su cliente, le ha cobrado 22,93 euros en comisiones. ¿Que retira 20 euros? Paga tres. ¿Que pone 20 euros? Paga tres.

Según parece, son las comisiones normales cuando el cliente carece de nómina domiciliada, de hipotecas y, en general, de todas esas cosas infrecuentes entre los inmigrantes y nativos asimilables. A muchos periodistas, y a muchos de ustedes, no nos clavan esas comisiones bárbaras. Quizá leyeron el otro día lo bien pagados que estamos los redactores de este periódico: los salarios se publicaron en un encomiable ejercicio de transparencia, que no alcanzaba, quizá por escasez de espacio (ya saben, toneladas de publicidad), a los sueldos de directivos. Ya digo: la existencia de esos abusos suele pasársenos por alto.

Pero ahí está la foto. Para mí, una de las fotos del año. Es la imagen perfecta para ilustrar cualquier información financiera. Se repartirán miles de millones entre los bancos, se establecerán ayudas a las empresas, se realizarán fusiones; será bueno recordar, entre tanto estruendo, que los Shalim Ahmed del mundo pagan el peaje del pobre. No me refiero en concreto a Shalim Ahmed, que ahora, con sus 300.017,08 euros, debe ser ya beneficiario del bolígrafo, el calendario y la rebaja de comisiones. Me refiero a los otros, a los muchísimos que se han quedado sin premio en la lotería y seguirán subvencionando todo este montaje.

Enric González en EL PAÍS