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Sobre el asesinato de Elisa Loyo

La mayoría de mis amigos o bien conoceis o me habeis oído hablar de mi amiga Sofía Loyo, entusiasta como ella sola, cocinera excelente y con un tesón digno de elogio. Sofía se ha creado a sí misma. Y si hiciese falta, se reinventaría mil veces y el resultado siempre sería brillante.

Nunca olvidaré cuando nos conocimos, con su curriculum «de cartulina» en mano y todo un país por descubrir. Tampoco aquella historia de amor por internet que nos amenizó en el autobús. Si algo me ha despertado Sofía siempre, además de admiración, ha sido toda esa ternura que tan dentro guardo.

Gracias a la afición que nos unió se ha labrado un futuro y ha encontrado el amor. Un amor, Julien, sin el que seguramente no podría seguir adelante ante el gran reto que se le presenta.

Sofía, mi amiga, está pasando, creo, los peores momentos de su vida.

Con frecuencia nos hablaba de sus dos hermanas. De hecho a la mayor la conozco. A la mayor, sólo podré por las fotos porque la han matado. Ella siempre estaba tan orgullosa de su hermana Elisa, Elisa Loyo la gran chef. Tras terminar sus estudios de alta cocina en Canadá se fue a Filipinas para poner en marcha el restaurante de un hotel de lujo.

En ello estaba hasta que le quitaron la vida. Ahí comienza la lucha de Sofía. Tras varios días sin saber de su hermana, se plantaron en Filipinas desde París. Desde el primer momento, la información ha sido escasa. Elisa, la fallecida, tenía doble nacionalidad. Desde Canadá no les han dado ningún tipo de ayuda o facilidades hasta el momento. Desde México muy poquito hasta que comenzó a salir en la prensa lo acontecido.

Sofía denuncia que no se ha investigado nada, que les han hecho creer que su hermana se suicidó cuando tiene cortes en las muñecas, estómago y diferentes golpes. Las versiones que les dan son encontradas. Por un lado se asegura que la encontraron en una despensa y otros dicen que en un despacho. Sofía nos ha explicado que borraron las llamadas entrantes y salientes de su móvil y que no se había tratado de esclarecer nada en su propia habitación. La policía ni se ha molestado en abrir investigación y que ella está tratando de aportar todo lo que considera que puede ser una prueba.

En conversaciones con su madre, Elisa había denunciado la precaria situación en que vivían los trabajadores de su cocina; muchos de ellos chinos en condiciones de casi esclavitud. También había dado cuenta de las irregularidades de contratación de su empresa, radicada en Hong Kong, y de robos sufridos en la cocina.

Sofía no se fía nada de esta compañía dedicada a los grandes resorts. Desde el principio, sin que anunciasen su llegada, les esperaron en el aeropuerto y les invitaban a quedarse allí. No aceptaron y comenzaron las dificultades. Tras no creerse la versión del «suicidio» están haciendo todo lo que está en su mano y un poco más para que se haga una segunda autopsia, o una que no sea sólo superficial. Al fin y al cabo, creo que es lo menos que haríamos cualquiera de nosotros si le pasase a alguno de nuestros hermanos.

Sé que no suelo hacer este tipo de cosas en el blog. No son temas habituales, pero es mi blog personal y Sofía bien lo vale. El esclarecer lo hechos, también. Por eso, abuso de vuestra confianza y os pido que trateis de dar la mayor difusión posible a estos hechos para crear cierta presión, para que al menos algo se investigue, para que Sofía pueda estar tranquila después de tanta tensión y llorar a su hermana como merece. Admiro la entereza de la conversación que hemos tenido por teléfono y su capacidad de lucha.