en A flor de piel, Así no

Israel debe perder

The Guardian publica hoy este manifiesto de condena a las acciones de Israel que Carlos Sardiña se ha molestado en traducir al castellano. Cuenta con el apoyo de gente como Eric Hobsbawm, Etienne Balibar, Simon Critchley, Ilan Pappé, Avi Shlaim y Slavoj Zizek.

Las matanzas de Gaza son la última fase de una guerra que Israel ha estado librando contra el pueblo palestino durante más de sesenta años. El objetivo de esta guerra no ha cambiado nunca: utilizar un aplastante poderío militar para erradicar a los palestinos como fuerza política, una fuerza política capaz de resistir la continua apropiación de sus tierras y recursos por parte de Israel . La guerra de Israel contra los palestinos ha convertido Gaza y Cisjordania en dos prisiones políticas gigantes. No hay ninguna simetría en esta guerra en cuanto a sus principios, tácticas y consecuencias. Israel es el responsable de desencadenarla, intensificarla y poner fin al último cese temporal de las hostilidades.

Israel debe perder. No basta con pedir otro alto el fuego o más ayuda humanitaria. No basta con instar a que se reanude el diálogo y se reconozcan las preocupaciones y el sufrimiento de ambos bandos. Si creemos en el principio de autodeterminación democrática, si defendemos el derecho a resistir frente a la agresión militar y la ocupación colonial, estamos obligados a tomar partido: contra Israel y con el pueblo de Gaza y Cisjordania.

Debemos hacer cuanto podamos para evitar que Israel gane esta guerra. Israel debe aceptar que su seguridad depende de la justicia y la coexistencia pacífica con sus vecinos y no del uso criminal de la fuerza.

Creemos que Israel debe poner fin, inmediata e incondicionalmente, a su ataque contra Gaza y a la ocupación de Cisjordania, así como abandonar toda reivindicación de posesión o control de cualquier territorio que se encuentre fuera de sus fronteras de 1967. Hacemos un llamamiento al Gobierno y al pueblo británico para que tomen todas las medidas posibles para obligar a Israel a cumplir estas exigencias, empezando por un programa de boicot, retirada de inversiones y sanciones.