en Internet, Libros, letras y sueños de papel, Media, Periodistas

Acuerdos y desacuerdos

Cada domingo me tiro en plancha a leer las entrevistas de Juan Cruz a grandes maestros del periodismo.
Hoy, con Harold Evans, se me queda un extraño sabor. En primer lugar considero que un gran periodista de investigación no tiene por qué ser un buen futurólogo o teórico de la comunicación. Quizá no sea el que tenga la fórmula perfecta del futuro pero no estoy de acuerdo en algunas consideraciones:

P. Todo ese engranaje que usted montó exigía mucha verificación.

R. Ésa es la gran cuestión del periodismo. Si te equivocas, está la ley del libelo. Pero está la ley ética, la de la imparcialidad. Aunque tengamos una defensa legal, no podemos acusar a alguien erróneamente. La verificación de los hechos es importantísima… Y una cosa es lo que hizo Ben Bradlee con el caso Watergate y otra es mucho de lo que se hace, por ejemplo, en el ciberespacio y en otros medios en nombre del periodismo de investigación. Y eso es importante ahora, porque un blog o un texto de Internet pueden no tener autor conocido… A un amigo mío, defensor de los derechos humanos desde la época de Kennedy, acaban de cambiarle su biografía de Wikipedia ¡para decir que es un racista! ¡Y lo que han tardado en cambiar esa falacia! La verificación y la credibilidad son cruciales, y por eso un periódico muy bueno como EL PAÍS gana su público no sólo por la buena escritura y por las revelaciones, sino por su autenticidad.

Sobre lo que está en negrita… pues eso, se puede hacer bien y mal en internet, como en el papel.

P. Al Nobel Le Clezio le declararon muerto un minuto después de haber ganado el premio…

R. ¡Y estaba vivo! Sí, es un gran problema. Mi mujer, Tina Brown, ha empezado una página web llamada The Daily Beast. ¡El primer mes tuvo once millones de visitas! Y aquí se pone en evidencia un problema de la red: sabemos que el papel asiste al reto que supone la publicidad en Internet, la mirada se va a Internet. Pero la red no puede sustituir al papel en la investigación y en informaciones verificables; no puede en una sola página compensar lo que es el mosaico de un periódico, que contiene cultura, negocios, noticias...; y, sin embargo, el modelo de negocio para los periódicos en América, y probablemente en Inglaterra y en el mundo, no está funcionando. The New York Times ha bajado mucho; es un periódico enormemente vital, y mire los problemas que tiene. Y eso sucede mientras nadie hace dinero con los portales de Internet. Así que vivimos un interregno entre el periodismo viable y el periodismo creíble en la red y la vitalidad de los impresos, que son la fuente principal para enterarte de lo que pasa.

Sí, se puede, pero él quizá no lo sepa. O no lo use lo suficiente. Me parece que está dando impresiones sin conocer a fondo el medio, pero es triste que alguien tan grande caiga en afirmaciones tan sencillas y vacías. ¿Tanto luchar para quedarse en la superficie cuando llega la gran revolución de los medios?

En lo del último párrafo destacado, estoy de acuerdo.

P. ¿Y en esa dialéctica hay alguna manera de llegar a un compromiso?

R. Digamos que The Daily Beast funciona y se convierte rentable. Investigan. Y lo que ponen en la red lo ponen también en papel; consiguen una diseminación múltiple. Lo problemático son los ingresos. ¡Pero ni uno de los portales de los diarios hace dinero! El dinero aún viene por los periódicos.

Un matiz: Ya hay medios nativos rentables. Los portales son portales. Las webs de los periódicos son webs de los periódicos. No se puede meter todo en un mismo saco.

P. ¿Y usted ve Internet como una amenaza o como una contribución?

R. Indudablemente, Internet debilita la posición financiera de los diarios, así que sí es una amenaza. Ahora bien, si yo dirigiera un periódico hoy en día desarrollaría una web lo más grande posible, al tiempo que intentaría retener las energías investigadoras del diario sin desperdiciarlas. Un 30% de lo que cuesta sacar un periódico es la distribución. Y una de las soluciones a medio plazo es que yo me imprima el periódico en casa, desde la web. Y eso puede que ocurra fácilmente en los próximos diez años… Y lo que tendrías que hacer es comprar una licencia para imprimirte el periódico en casa. ¡Te ahorras el 30% de lo que te cuesta el reparto! Evidentemente, la gente que conduce los camiones tendrá que encontrar otro empleo, pero es que la vida económica es así… De esta manera se mantendría la energía de la prensa, su curiosidad, se mantendría la competencia, las capacidades legales, la credibilidad de la prensa impresa. Ahora mismo, si te pasas por completo a Internet, te toparías con la diseminación de muchas mentiras, y a nadie que pague por ellas.

De nuevo, observo bastantes errores, que tienen que ver sobre todo con sus usos de la red. Sobre si es amenaza o no, me parece absurdo. Para empezar se refuerza la marca del medio. En lo de reforzar y optar por la investigación, perfecto. Esa es la clave, hacer buena información.

Lo que no tiene sentido alguno es lo de pagar por una licencia de impresión. Yo no quiero imprimir una noticia de la web. Las noticias de la web son otro lenguaje. ¿Son iguales la tele, la prensa y la radio? Es obvio que no. No me interesa imprimir lo que veo en pantalla. Así que no es una solución para ahorrar costes de distribución.

¡Y dale con las mentiras! En los colegios ya se está enseñando a los niños a contrastar las informaciones en la red, a saber encontrar fuentes, a no creerse lo primero que lean en cualquier lugar. En esto los periódicos con ediciones online tienen mucho ganado: el prestigio, la marca, el marchamo, la credibilidad.

Perdón por la osadía pero tenía que escribir este post. Recomiendo la lectura detenida de la entrevista porque se aprende muchísimo de investigación, del personaje y sobre todo que «Hacer periódicos no es, ni será, como producir judías en lata».