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Adiós a Radio Complutense

Este evento/causa en Tuenti me trajo esta historieta a la cabeza.

Desde hace un tiempo me ronbada la idea de pasarme por la radio de la facultad para tratar de recuperar un corte. Es una tontería pero me hacía ilusión. Nunca me sentí a gusto en la mole gris. Para mi era el sitio del «no». A todo me decían que no, y terminé aburridita.

Estuve los tres primeros meses de la carrera en el periódico, pero me fui porque no se editaba más que dos veces al año, era una competición por ver quién era el más listillo y para ahorrarse las listas de espera de las salas de informática. Así que era algo cómo un cibercafé para altivos columnistas en ciernes.

La radio sólo la frecuentaba para esperar amigos en los sillones, cual consultorio médico. Corrían rumores, además, de que Ventín la politizaba y te tenía que hacer de Altavoz para hablar en ella. No me lo terminé de creer pero tampoco di el paso para ponerme a hacer prácticas en ella.

En la carrera tuve dos amigas más o menos cercanas. Iria y Ana. De Iria siempre me admiró su acento gallego y el cariño por su abuela. De Ana, sería muy cruel destacar su voz, en realidad, lo que más me gustaba era su novio y cuando se dejaron, me lo quedé. Era algo así como comprar un coche con el rodaje hecho. Ella misma me pasó el teléfono, pero dejó de hablarme. Y ahora, pues eso, ni novio, ni amiga, pero sigo tan contenta. ;) Eso sí, nadie me quita mi máster Madrileño/Bárbateño Bárbateño/Madrileño.

Un día fuimos a la lectura de El Quijote en el Círculo de Bellas Artes. Yo había estado ya con el insti, cuando la profesora de literatura, más conocida como «La Cordobesa», nos contó lo mucho que quiso a Alfonso Guerra tras encontrárnoslo allí.

El cometido de mis compañeras era conseguir declaraciones para su programa de radio. Alguna que otra consiguieron.

Zapatero por entonces era líder de la oposición. Fue al acto para leer un fragmento como tantos otros. Cuando se iba trataron de sacarle declaraciones. Pero llevaba prisa. Antes de que bajase por las escaleras en curva, les arrebaté la grabadora y me fui tras el futuro presi (por aquel entonces no dábamos un duro por él, pero…)

Iba junto a Jesús Caldera y dos guardaespaldas. Igual fue porque le veo parecido a mi padre, pero, solté arrimando la grabadora: «Jesús, es para la radio de la facultad, soy estudiante». Será que le hizo gracia eso de ser estudiante o caló hondo la carita de pena. Le dió en la espalda a Zapatero, y me contestó por qué había ido al acto, qué significaba para él esa obra y me confirmó que lo había leído (muchos, hablan de boquilla, mejor someterle al test, ¿no?). Devolví la grabadora a mis compañeras tan feliz. Ellas también, volvían a la radio con un gran testimonio.

Me entero de que han cerrado la radio de la facul y me quedo triste. Ya no podré conseguir aquel testimonio. Cerraron con malas formas y cambiando la cerradura. Una pena.

Lo de menos es mi corte. La pena es la oportunidad de hacer radio por parte de los estudiantes. Aunque siempre podrán montarse un podcast.

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Comentario

  1. Es una pena absoluta.
    Yo hice gracias a RADIO COMPLUTENSE un par de años de locución en radio. Además, estaba como corresponsal de la Universidad Carlos III de Getafe y Leganés (estamos hablando del año 1996 o 1997), cuando las instalaciones estaban casi en los inicios…

    Me da pena leer esta noticia. Siempre recordaré aquel lugar y el mítico programa EL CALLEJÓN DEL GATO, en el que tuve el honor de participar.

  2. Yo hacia prácticas hasta que nos cerraron Radio complutense, me parece preocupante que por motivos políticos se cierre un medio de comunicación estudiantil , en donde los estudiantes nos expresamos, aprendemos y alzamos el vuelo hacia la profesión que el día de mañana queremos vivir y sentir, como nosotros futuros periodistas debemos luchar contra las injusticias y adversidades lucharemos hasta conseguir una solución. Por cietro invito a todos los lectores a que se acerquen a la página de radio Complutense para que vean que tipo de labor estamos realizando y como nuestro esfuerzo es productivo

  3. Una pena que hayan cerrado la radio de mala manera pero en realidad (en mi opinión) tampoco servía de mucho. Yo estuve 3 años y aprendí bastante poco. Así que mejor que monten por su cuenta un podcast que aprenderán más :D

    PD Al leer la palabra «Ventín» un escalofrío como que me ha recorrido el cuerpo… aarrrhhhggg

  4. Rosa, me parece una verguenza y de muy mal gusto, además de una falta de respeto, que cuentes historias personales que afectan a terceras personas en el blog.

  5. Cuanta verdad hay en este post, Ana estoy contigo al cien por cien. Despues de vuestra epoca esto ha ido a peor, Y en radio complutense ahora no estaban mas que los amiguetes del hijo de Ventin, la familia amenza y los que quieren hacer practicas o tener los creditos tragan. Y llaman «praticas perfetas» guiadas por alumnos? nunca habia ningun profesor.
    Mas aggggggggggggggg al oir o simplemente escribir ventin.

  6. La verdad es que no sé cómo he terminado leyendo este blog. Será el insomnio. Pero me sorprende que alguien cuente tan orgullosa y liviamente que le birló el novio a la amiga y encima se haga la ofendida. En fin: si te miras tanto el ombligo, acabarás encontrado pelusilla.

  7. Amparito, es sólo una excusa para contar la historieta de la radio, sin más. De hecho no tendría ni por qué ser verdad.
    A ver… que no se lo birlé. Lo dejaron. De hecho, lo dejaron en primavera y creo que no quedé con él hasta bien entrado el verano.

  8. Una pena, como casi todo lo que se puede contar de esta Facultad: tan buena materia prima y tantos palos en las ruedas… En cuanto a «Il Capo» Ventín, se cuentan muchas cosas, y me temo que muchas son ciertas. En mi época, decían que no sólo controlaba Radio Complutense, sino que hacía lo propio con las prácticas en Europa FM. También decían que su negocio era la fabricación de hamburguesas (y que presumía de engordarlas con agua para que, al congelarlas, pesaran más), y él añadía leña al mito presumiendo de haber suspendido a un alumno díscolo pagando de su bolsillo para corregir unas actas ya emitidas y firmadas. A mi clase le hizo examen oral, pero era surrealista: a mí me preguntó qué me había parecido la asignatura. En ese instante, le llamaron al teléfono, y contestó… mientras me hacía gestos para que respondiera al tiempo que hablaba, durante 15′, con otra persona. Tal vez era Davara…

  9. Hola Rosa. Es una pena, por aquello del romanticismo, pero toda una Facultad como la Complutense debería tener 5.000 podcasts, que es Radio en Internet, vaya, o algo parecido. Respecto a tu narración, me ha parecido delicada y cariñosa. Vamos, la típica historia personal que se cuenta en un blog personal. Sigue así, muchos , te lo agradecemos :-)