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Utopía de Leo Bassi, para reafirmar convicciones

Sectario, por supuesto. Demagógico, también. Pero brillante y exquisito. Con patitos de goma y libros de Aznar. Mezcla de fina ironía y humor tosco, casi rudo. La finalidad es clara, remover conciencias y reafirmas convicciones. Si eres de derechas no vayas.

Utopía propone una revisión de los ideales desde 1789 hasta la actualidad. Leo Bassi hace especial hincapié en la Primera Guerra Mundial y todo lo que se llevó por delante. La horfandad de ideas desde la caída del muro de Berlín por parte de la izquierda es algo más que una denuncia; es una invitación a repensar la izquierda, a buscar una utopía para acercarse. Refuerza el valor de utopía más allá del realismo práctico. Sin duda, su víctima, al margen de las bromas con el libro de Aznar, es la izquierda moderada.

Me gustó escuchar algo que pensaba hace tiempo: que la izquierda es incompatible con el nacionalismo. ¡Lógico! Me quedo con la reflexión de cómo los judíos han pasado de ser grandes exponentes del pensamiento progresista, líderes de opinión a cerrarse en sí mismos y su terruño.

El espectáculo comienza con la dureza que acostumbra, para terminar con el toque circense de clown que siempre acompaña a este artista. La capacidad para reirse de la sociedad, comenzando por sí mismo, es ilimitada.

Al final, la ternura de Leo, amo y señor de un escenario que llena, que desborda, que hace suyo desde la primera aparición, nos despide en la puerta.

Volveré a la próxima. Hace falta gente que hable alto y claro, sin tapujos, sin complejos. De frente.
Ps.: En Atrápalo sale un poquito más barata la entrada.