En los últimos días apenas escribo. Leo casi todo el tiempo. Aprendo. Está siendo como tener una cartilla nueva para aprender a escribir desde cero. Intento seguir las pautas y pintar sin salirme de los bordes.

Ahora, es como volver a parvulitos. Me lo paso muy bien. No soy de “la letra con sangre entra” pero cualquier aprendizaje tiene su lado doloroso.

Tengo bastante que contaros al final de esta semana de locura.