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Gran Torino: Jack el destripador tenía corazón

El lunes comí con Chiqui y Tomás Delclós. Además de hablar de magia potagia y periodismo, hablamos de cine. Como no, salió «Gran Torino» en la conversación. Con lo que me gusta meter baza quedé fuera de juego porque no la había visto.

Una semana antes me pasó lo mismo en el McDonald’s con Jordi Pastor y Corcu.
Hoy la vi.
Un reflejo de la América de barrio bajo, de su cultura de suburbios, sus esquemas sociales y la distancia entre familias. Topicazos con bandera yankee, coches Ford, hijos que no conocen a sus padres y unos vecinos orientales de libro. Clint recrea su personaje como nadie. Es el mismo que interpretó al comienzo de su carrera con un giro de ternura interior a medida que avanza la cinta. Buena banda sonora, buena imagen, una historia bien contada. ¿Qué más se puede pedir en tiempos de superhéroes reciclados?

¿Quién no querría un Gran Torino para quemar goma, un justiciero en el barrio y un hombrecito como Tao (atontao) para apañarnos el jardín?