en miniposts, Visto por ahí

Un papa techie, Benedicto XVI

Lo confieso, no me mola nada que se pusiera Benedicto existiendo Benito en castellano pero…
Gracias a las deliciosas conversaciones con David -y no sólo porque me lleva a comer a sitios ricos- he ido entendido algo mejor esta figura. Antoni Gutiérrez-Rubí nos da algunas de las claves para comprender a este Papa que utiliza herramientas del siglo XXI para volver a las esencias, a la iglesia más militante.

¡Deja un comentario!

Comentario

  1. El artículo de Rubí demuestra como se puede ser techie y absolutamente reaccionario. Por mucho que use envoltorios 3.0 o retóricas plagadas de erudición, por mucho que ensalce el valor de la palabra (la suya e infalible, claro está), no deja de ser un personaje sumamente intolerante y autoritario, con una visión del mundo monolítica y dogmática a más no poder. Cuentan los actos, no las liturgias, máxime cuando se tiene tanto poder.

    Un abrazo.

  2. Latín, misa de espaldas al vulgo, liturgia extrema… estamos de acuerdo Yol, pero es incluso más consecuente que los anteriores. La realidad es que ahora a los cacharritos y nuevos medios tenemos acceso sus fieles y no fieles pero no pueden perder ese trozo de la tarta.
    Yo flipo con la cantidad de fans que tienen en facebook JPII y él mismo.

  3. Tienes razón Rosa, la Iglesia católica aún no ha aceptado premisas básicas de la ciencia, pero cuando le conviene, no duda en estar a la última, sobre todo si se trata de ganar clientes. Y como ellos, todos. Incluso los taliban emplean internet y están a la última en tecnologías. Y hay toda clase de gadgets y artilugios también para musulmanes, judíos, etc. Hasta te emiten una fatua personalizada por internet. Eso, el medio, no afecta desgraciadamente al discurso.
    Lo que no veo es en que es más consecuente que los anteriores. Desde luego no lo es con el cristianismo de base o la iglesia que predica con el ejemplo y no la oratoria palaciega. Es consecuente con una iglesia oscurantista, la suya y la de Rouco, que ya creíamos extinguida.

    Un abrazo.