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Canarios en la mina

Este año de 2009, creo que ya lo escribí en algún momento, habrá que ocuparse con frecuencia del periodismo. La época no permite la licencia de la falsa modestia: corresponde hablar en primera persona de este oficio para el que muchos auguran lo peor. El New York Times ha perdido casi 75 millones de dólares en el primer trimestre del año. De todos son conocidas las dificultades en que se encuentran prácticamente todos los grandes periódicos de referencia en los países industrializados. Millares de puestos de trabajo se han perdido y se van a perder muchos más. Y no es una crisis, sino una acumulación de crisis: hay una recesión mundial en marcha, un problema de liquidez global, una crisis de las instituciones regulatorias, una transición tecnológica, y al final una pérdida de confianza en los políticos, los empresarios, los reguladores y, naturalmente, los periodistas. Con tantas crisis amontonadas, ningún recurso más a mano pero a la vez imposible que sacudírselas de encima. Aquí no se escapa nadie, ni siquiera esos políticos que han hecho exhibición en cadena de ceguera voluntaria, quietismo político y negacionismo público. Pero tampoco podemos escaparnos los propios periodistas.

Reflexión completa e interesante en el Blog de Lluís Bassets.