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Prensa y democracia

El fin de la era de los periódicos implicaría así un cambio sustancial en el sistema político, en el carácter de la democracia como se ha entendido desde finales del siglo XIX. La democracia, afirma, depende de la cobertura independiente de noticias en todos los niveles de gobierno. «Donde la información es débil, la corrupción prevalece», anuncia Starr.

La publicidad, mantiene el profesor de Princeton, está ahora mucho más dispersa y no es capaz de ofrecer a los medios online dinero suficiente como para financiar niveles de periodismo como los alcanzados en el siglo XX. Por eso, afirma, están surgiendo organizaciones filantrópicas que intentan remediar el problema financiando reportajes de investigación. Por eso, algunos defienden el modelo del británico The Guardian, que depende de una fundación que gana dinero con otras empresas, con el que financia el periodismo de alto nivel y las pérdidas del diario.

Sol Gallego-Díaz, periodista que admiro y tuve la suerte de conocer en Buenos Aires, escribe hoy un interesante reportaje sobre el futuro de la prensa y su necesidad en democracia.

En lo que quizá no esté tan de acuerdo es en estas declaraciones:

Starr no ve señales de que eso sea así: los productos online están llenos de opinión, de informaciones planas, rebotadas de unas a otras, de mucho testimonio y poca investigación, y no son capaces de mantener el periodismo profesional a los niveles a los que ha llegado la prensa escrita, porque no generan el mismo volumen de recursos económicos, ni cumplen el papel de mediador exclusivo entre el mercado y el cliente que cumplían los diarios.