en A flor de piel, Media

Denuncia

Lo anterior viene a cuento de una excelente serie de reportajes que publica este mismo periódico sobre la esclavitud a que son sometidas miles de prostitutas. Esos reportajes nos dignifican por partida doble: porque para denuncias de este tipo sirven los periódicos, y porque demuestra que, por más que les necesitemos, no nos achantamos ante nuestros anunciantes.

El lector habrá notado que, en crisis las inmobiliarias y en horas bajísimas el consumo, los pequeños anuncios de prostitución son una importante, casi vital fuente de ingresos para los periódicos. Me parece una lástima que publiquemos esos anuncios y promocionemos la prostitución. Pero al mismo tiempo la denunciamos, o denunciamos una parte de ella. Algo es algo.

Vía | Enric González en EL PAÍS