en Melodías y sonidos para una vida desafinada, PTlife

Sozinha. Un teléfono que no suena

Miras una y otra vez, como si un destello fuese a hacer vibrar el teléfono. Como si la concentración de midiclorianos en sangre me hicieran un jedi que hace encender las luces del teléfono. Como si pudiese hacer el milagro de que tuvieras ganas de mi… otra vez.

Onde está você agora?

Me acuerdo de un contestador amigo que siempre respondía: «non posso atender».
El romanticismo ha muerto. No en mi.
Un reloj de plástico se paró, como muchos de mis recuerdos; era de esos Swatch de colección tropical y plasticosa. Así tengo mi corazón, anclado en un romanticismo y plastificado en microfilm, para que se cuide como los alimentos no van en tupper. Los hay caprichosos, como yo, que van de uno en uno porque les gusta distinguirse.
Otro día hablamos de qué pasa cuando se termina aquel frasco de colonia que cruzó una frontera.