Orange, ¿qué te he hecho yo?

Esta mañana me llamaron del número 630 309 185, se supone que eran de Orange, o eso me dijeron. No llamaron al tlf de Orange (mi adorado nuevo Hero), sino que lo hicieron a mi número de Movistar con el que tengo un no menos mimado iPhone.

Era una chica cuyo nombre no dijo pero sí sabía el mío, claro. Me preguntó que si estaba contenta con la compañía y le dije que sí. Me dijo que si me cambiaba a Orange, le dije que ya tenía un Orange y que con el iPhone no me podía ir en un año más pero no tenía intención de hacerlo.

Contestado esto le dije que de dónde había sacado mi número. Indicó que de un listado. Le expliqué que no era posible y que no quería que me volviesen a llamar para venderme nada. La chica, con gran profesionalidad, quiso hacerme ver que se trataba de una llamada informativa, pero no comercial. Le añadí que no entendía por qué me llamaba. Me preguntó si al darme de alta yo había puesto en una pestaña que no quería comunicaciones de este tipo. Le dije que sí. Después de mucho insistir me dijo que los números se los había dado Movistar. Ya no me aguanté: “Sí, hombre, sí, claro. Y van y te dan el número de sus clientes para que les invites a abandonarles”.

¡Qué coño están haciendo las compañías con nuestros datos! Creo que sólo cinco personas tienen mi teléfono de Movistar y son las cinco personas que pueden llamarme a cualquier hora y en cualquier momento o lugar. Si no lo doy es por eso mismo así que, ¡no quiero llamadas comerciales/informativas/invitación a poner los cuernos a mi iPhone!

Entendereis que después del numerito del Android y ahora esto estoy calentita con Orange.

No quiero irme de la compañía, pero no me gusta el trato que me dan. ¿Qué pensais que debo hacer? ¿Le habrá dado Movistar mi número? (ejem, ejem, no son tan idiotas). ¿No se han dado cuenta antes de llamar de que ya tengo un tlf con ellos? ¿No deberían respetar más mi privacidad?

Pd.: He puesto deliberadamente el número de quien me llamó porque si ellos dan tan alegremente el mío, les correspondo.

No a ETA

Ya está bien. Ya no más veranos con sangre, con miedo, con turistas que nos toman por gente agresiva, que confunden España con un lugar peligroso.

Ya está bien de sobresaltos, de inquietud, de sangre y de lágrimas. Un trozo de tierra no vale esto. Una cultura tampoco. Si quieren defender a Euskadi esta no es la manera. Los vascos de bien son los primeros en saberlo. Su tierra no es un lugar que se dedique a sembrar muertos y pánico en sus vecinos.

No entiendo que todavía en el siglo XXI haya algo tan anacrónico como una casa cuartel, en la que atentaron ayer en Burgos. Pienso en los niños que viven en ella e imagino cómo deben sentirse.

Los halcones de ETA se envalentonan  frente a sus palomas. ETA agrede por miedo a contemplarse en el espejo.¡Basta ya!

Un premio con un fin

Yoani Sánchez sigue cosechando los premios. Mientras la tierra de su país es cada vez más yerma, su creatividad es más fecunda.

Así celebra la concesión del premio, con una propuesta y un enfoque: crear una blogosfera en Cuba.

Hace años que di un portazo al mundo académico e intelectual, hastiada de ver -tan frecuentemente- la máscara colgada en los rostros de mis profesores y de mis condiscípulos. Hoy empieza mi viaje de retorno al recinto universitario, de la mano de la mención especial en los premios de periodismo María Moors Cabot que me ha otorgado la Universidad de Columbia. Un galardón que he obtenido -entre otras cosas- por negarme a asumir esa complicidad “cultivada”, que tanto me frustró descubrir en una parte de las letras cubanas.

Escapando de una erudición libresca -desapegada de la realidad- fui a parar al extremo contrario: el de los circuitos y el código binario. No obstante, hay caminos que nos llevan siempre al mismo lugar y pueden hacer que una filóloga renegada vuelva a abrazar los hábitos de la academia. Especialmente, si este regreso al mundo de las togas y los diplomas ocurre por haberme comportado como una persona libre en el ciberespacio.

Pienso usar  el prestigio y la protección que trae aparejado el Premio Cabot, para seguir haciendo crecer la blogósfera cubana. El alternativo intinerario que nos une cada semana ha llegado a un punto en que debe volverse una auténtica academia blogger. Como no pienso esperar a que esté permitido abrir una escuela de periodismo digital para realizar este proyecto, voy a comenzarlo incluso al margen de formalismos burocráticos y legales. La distinción que he recibido hoy puede contribuir a que nazca aquí un nuevo tipo de instrucción sin condicionantes ideológicos, sin aquellos feos disfraces que me hicieron alejarme -una vez- del mundo académico.

Libros al tren

El lunes, al coger el tren en Coslada para tomar otro rumbo a Valencia, me sorprendió esta máquina expendedora de libros en el andén. En algunos casos los precios me parecieron sensiblemente inferiores a los de las librerías.

librostren

¿Os imagináis si hubiera cacharros así para cargar de contenidos tu ebook?

Silencio, ellas ruedan

Nunca me ha gustado eso de “sólo para chicas”, de hecho aunque le debo a Chiqui y la gente de BRM sobre mi experiencia en el Gimnasio Arsenal femenino en Madrid, pero con el tiempo me he dado cuenta de que en ocasiones hace falta. No me gustan las cuotas, pero observando la realidad cada vez veo más necesario evidenciar el trabajo de las mujeres para que muchos que no lo hacen lo consideren igual que valioso que el de los hombres.
Puede que por mi situación en casa nunca antes fuese consciente hasta que he paseado un poquito por el mundo y he visto que vivía en una burbuja. Mi casa no es lo normal. En ocasiones me entristece ver cómo muchos hombres que aprecio y me consta que me aprecian entienden la igualdad de una extraña manera o tratan de hacer como ese anuncio de la “Elena Salgado” ama de casa y ministra de Economía. No se trata de vender a la ama de casa wonder-woman, sino de entender que se hace el trabajo igual que un hombre, pero hay que “venderlo” el doble. En realidad hay que todo el doble porque parece que hay una necesidad constante de demostrar y un stress añadido en ello.
Por eso he comenzando a entender la importancia y necesidad de las cuotas. Y ¡ojito! que nadie caiga en el “pobrecitas, necesitais ayuda”. No es eso me temo.
¿Por qué me he enrollado tanto? Porque quería recomendaros que os deis una vuelta por el Femitic, un festival de cine hecho por chicas, pero no necesariamente “para chicas”. Porque se trataba de romper el círculo, de acabar con la endogamia, de llegar a la igual real, ¿no?

Nunca me ha gustado eso de “sólo para chicas”, de hecho aunque le debo a Chiqui y la gente de BRM sobre mi experiencia en el Gimnasio Arsenal femenino en Madrid, pero con el tiempo me he dado cuenta de que en ocasiones hace falta. No me gustan las cuotas, pero observando la realidad cada vez veo más necesario evidenciar el trabajo de las mujeres para que muchos que no lo hacen lo consideren igual que valioso que el de los hombres.

Puede que por mi situación en casa nunca antes fuese consciente hasta que he paseado un poquito por el mundo y he visto que vivía en una burbuja. Mi casa no es lo normal. En ocasiones me entristece ver cómo muchos hombres que aprecio y me consta que me aprecian entienden la igualdad de una extraña manera o tratan de hacer como ese anuncio de la “Elena Salgado” ama de casa y ministra de Economía. No se trata de vender a la ama de casa wonder-woman, sino de entender que se hace el trabajo igual que un hombre, pero hay que “venderlo” el doble. En realidad hay que todo el doble porque parece que hay una necesidad constante de demostrar y un stress añadido en ello.

Por eso he comenzando a entender la importancia y necesidad de las cuotas. Y ¡ojito! que nadie caiga en el “pobrecitas, necesitais ayuda”. No es eso me temo.

¿Por qué me he enrollado tanto? Porque quería recomendaros que os deis una vuelta por el Femitic, un festival de cine hecho por chicas, pero no necesariamente “para chicas”. Porque se trataba de romper el círculo, de acabar con la endogamia, de llegar a la igual real, ¿no?