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El reciclaje de toda la vida

Mi abuela es ecologista, en extremo, pero ella no lo sabe.

Me di cuenta de un detalle más ayer. Salí al patio a tirar algo a la basura y ¡voilà! Ahí estaba el cubo de la basura y el cubo de «los guarros». Es decir por un lado la basura-basura, y por otro los restos orgánicos para los cerdos. Antes eran de Tío Julio, ahora de «la José», nuestra vecina.

reciclajeabuela

Normalmente, además, los dueños de los cerdos tienen a bien darnos una morcilla, o huevos o similar por el detalle de dar nuestras sobras.

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Comentario

  1. ¡Vaya! por fin puedo comentar en tu blog Rosa, jolín ¿has modificado algo? o tal vez se deba a ¿mi cambio de ordenador? en fin…no sé…antes no me explicaba porqué razón no podía, ahora ya me siento más libre!!!!! jaja ;)

  2. No, creo que no cambió nada, pero me alegra mucho.
    De todos modos, aunque diga que el mérito es de mi abuela, lo hace todo el pueblo. Sólo que cada uno da el cubo a unos guarros diferentes, claro.

  3. La verdad es que lo de los guarros y lo de los perros/ gatos es un clásico de reciclaje pueblil. Por no hablar de las cosas que sirven de abono :)

  4. Es cierto, Patch, antes teníamos para los gatos y perros. Me lo acabas de recordar. Y a los gatos de mi calle se lo daba en una latita suya especial. Mis favoritos eran Negus y su hija «la monina».
    A los perros, casualmente también de tío Julio, les llevábamos los huesos.

  5. Y lo bien que viene para aligerar el peso de la bolsa de basura, pues no hay cosa que le guste más a un cerdo que las «cáscaras» de las sandías, con lo que pesan las «joías».