Connecticut, más América, por un rato

Tenía pendiente contaros cómo fue mi breve paso por Connecticut, pues es un viaje de junio. Lo pasé bien. Fue muy corto, pero tomé notas de muchas diferencias. Por ejemplo, en “provincias” se comprá diferente. Fuimos a Staples para comprar material escolar y un modem wifi que después instalé. Comprobé que las distancias entre lugares son grandes, pero les parecen normal, que un coche es estrictamente necesario y que los carritos de la compra son más altos que en España. Necesitamos muchos hermanos Gasol para subir nuestra media. En WalMart vendían una camiseta peculir, inconcebible en otro tiempo: bandera envejecida de USA y un escrito debajo “Faded Glory”.

Al ir conocí un atasco de salida un viernes. Me enteré de que hay un pueblo habitado por japoneses. Se llama Mamaroneck. Los orientales vienen a NY por motivos profesionales durante unos siete años, se establecen junto con sus familias en esta localidad. Esto se sabe porque tienen escuelas de “refuerzo” para los críos. Los hijos de japonés en este lugar, al salir de clase “normal”, es decir, sistema USA, reciben más clases en japonés para poder seguir su educación sin resentirse al volver a Japón.

Conocí Weston, un lugar cuidado, con encanto, casas chulísimas, mucha naturalez y tranquilidad. Me sorprendió la sensación de que había cementerios por todas partes. Entendí porque es necesario el “autobús” del cole, las distancias son muy grandes y los críos parecen más libres que en la ciudad. Volví en tren con muchísima gente que volvía lista para el Gay Pride.

Antes Sam y Lore me invitaron a una deliciosa cena en el Cobbs Mill Inn. Con una cascada increíble, carta deliciosa y todo lo que un viejo molino convertido en restaurante puede ofrecer. Altamente recomendable si os dejais caer por ahí.

Mills en Westport from Rosa Jiménez Cano on Vimeo.

Grandes éxitos de Massiel, un compromiso

Bajaba hace un rato a comprarme una ensalada en uno de mis sitios favoritos de mi barrio adoptivo en NYC, The Bread Factory cuando me encontré con uno de los señores de mantenimiento del edificio.

Ya sabeis de mi facilidad para hablar con animales, paredes, tipos extraños y cualquier persona. A veces, hasta hablo con máquinas, sobre todo si desarrollo algún vínculo afectivo con las mismas. Caso de mi iPhone. Lo mismo sucede con Manzanito, nótese que hasta he bautizado al MacBook…

La cuestión es que en el edificio en que suelo quedarme en Nueva York hay porteros y servicios 24 horas. Uno de ellos es un encanto de piel azabache, de esos que sino fuera por el blanco de sus ojos y lo impecable de su sonrisa no distinguirías en la oscuridad. Suele saludar con un gesto muy personal que Moeh imita con cercanía al original. Otro de ellos es filipino; entiende el español porque lo estudió en el colegio. Cada vez que me habla lamenta no haberse empleado más en la escuela. Le gusta hablar conmigo de deportes, especialmente de fútbol español, de Rafa Nadal. Opina, además, que Ricky Rubio, a pesar de no salir en el draft en la posición que soñaba, tendría que haber comprado su libertad y venirse a la NBA.

Al pasar la puerta estaba esta noche con su traje uno de los curris cuyo nombre desconocía hasta hoy. Sabía que era chileno y conocía su función pero desconocía el nombre. Sigue leyendo

Del manuscrito al e-book

“Del manuscrito al e-book” es el título del artículo que publica hoy Enrique Meneses en Babelia, el suplemento cultural de EL PAÍS. Merece la pena la lectura por lo mucho que aporta en cuanto a sentido común y mirada al futuro alguien que ha vivido varias reformas (revolución sería mucho decir) tecnológicas en su vida.

El e-book, o e-libro, no sólo preserva los pulmones de la tierra, cada vez más dañados por la mano del hombre, sino que eliminará con el tiempo la necesidad de disponer de bibliotecas caseras. Todos los libros estarán al alcance de nuestra mano -nunca tan bien dicho- en el idioma que deseemos. La letra podrá modificarse tanto en su tamaño como en la familia tipográfica. Los e-libros dispondrán de excelentes diccionarios incorporados en cualquier lengua. Los mismos textos podrán llegarnos en el idioma original o en la traducción que deseemos. Los libros podrán llevar explicaciones adjuntas del mismo autor para esclarecer dudas. No será necesario molestar a nuestra pareja que desee dormir si nosotros queremos leer porque el libro electrónico trae su luz incorporada y graduable en la misma pantalla.

Barrera también lo destaca.

En el NYT encontré algo relacionado con la enseñanza, la lectura y la tecnología. Los libros de texto escolares son cada vez más parte de la historia.

Románico y Gótico en NYC, ¡todo es posible!

Si algo me llama la atención de NYC es lo mucho que valoran la cultura y cómo se reconoce. Desde la Vieja Europa tenemos el tic de denostar este país, porque “no tienen Historia”. Es posible, la están construyendo. En cambio, valoran, pagan lo que haga falta y cuidan todo lo del pasado.

Han conseguido hacer que ir a un museo sea más “normal” que en España; hacen del museo un lugar de encuentro, un sitio en el que compartir eventos, momentos y conocimientos. Algo que en España se da rara vez. El Guggenheim de Bilbao y el Reina Sofia podrían ser las excepciones.

cloisters

En mi anterior visita quedé sorprendida por “The Cloisters”, un edificio parecido a un claustro con muchísimas piezas de románico y gótico. Algunas de España, otras de Francia, Holanda, Bélgica y Alemania. Además del valor de lo expuesto, llama la atención el sentido didáctico de este edificio perteneciente al MET, pero situado cerquita del Bronx.

All Politics = política + cultura + inglés

Mañana salgo para USA. Estaré en NYC, Philadelphia y Washington DC. Bueno, ya os iré contando por aquí cosillas del viaje poco a poco.

Me interesa mejorar mi inglés desde siempre. Me gustan los idiomas y no me corto a la hora de chapurrear cualquier cosa. Con tal de hablar…

Alana Moceri, a la que conocereis de Democrats Abroad, propone All Politics. Se trata de aprender inglés mientras aprender de política y cultura de USA. Ideal para los fans del Ala Oeste.

Sobre las obras de Madrid

¿Por qué? Esta es la pregunta que está en la calle. Cuando en el senado romano alguno de los políticos explicaba la necesidad de una obra pública, sus compañeros no se planteaban lo bonita que iba a quedar la calzada sino que preguntaban: ¿A quién beneficia? Se referían, por supuesto, al beneficio público que tenía el cambio.
Si el político argumentaba los intereses generales conseguía la aprobación.
Cualquier obra pública es un beneficio porque da trabajo, pero ese argumento es válido cuando el trabajo tiene sentido. Levantar todo Madrid de golpe no lo tiene.
Prueben ustedes a pasear por el centro de la capital y verán que es imposible encontrar un rincón donde no se realicen obras.
Hago ahora de senador romano: ¿A quién benefician? Pero hay además problemas añadidos. Durante una semana en la Puerta del Sol se ha producido -se está produciendo en estos momentos- un embudo junto al oso y el madrileño que es hasta peligroso. Si entráramos en detalle veríamos una y otra vez los despropósitos.

Recomiendo la lectura completa de este post y los que vendrán en “El país de lo imprevisto”, el nuevo blog de (mi siempre admirado) Juan Miguel Sánchez Vigil.

Confiesa tu paraíso

Iker Casillas desde el sofá y sin camiseta: “Para mí el paraíso es estar relajado, viendo la tele con unas patatas fritas y una cerveza” . Natural, sin retoques, grabación casera y directo a YouTube. Con el mismo estilo aparece Sete Gibernau en un barco en la Costa Brava; Eva Longoria en el jardín; Juanes desde el salón o Raquel del Rosario junto a su abuela, alabando los dulces caseros. Famosos que definen su paraíso particular no es la última moda estival, sino una iniciativa de Alejandro Sanz.

No sé si la noticia es de mi amigo Pablo León, espero que sí, pero esta cuenta de Twitter, con sorprendentemente pocos followers, invita a que le cuentes a Alejandro Sanz tu paraíso particular. El mío, por ahora, está en la miniredacción.

En la Copa del Rey de Vela

Era mi tercera visita a Mallorca, la más fugaz de todas y también la más intensa.

Laura y yo fuimos juntitas en el avión el sábado de buena mañana. Después nos unimos a Carlos, Ginés y Ariadna. También nos vimos con Chiqui, Paloma, César, Vero, Ión y demás sospechosos habituales.

bici

Ignorante como soy del tema de Vela sólo puedo decir que fue una pasada verlo todo de cerca, disfrutar del tratamiento VIP en el RCNP y en el cocktail (¡al loro al modelito!). Pepa nos contó lo básico para defendernos.

¿Veis el Bribón en el vídeo? Mítico lo de “un minuto para el último minuto” y veíamos a los barcos luchar por la mejor posición.

28 Copa del Rey de Vela from Rosa Jiménez Cano on Vimeo.

Al día siguiente nos levantamos tarde, fuimos a la playita de Palma Nova llena de ciclo-patines con estética Beetle con Chiara y Perdomo. Hicimos risas y tomamos el sol hasta que… ¡llegaron los avisos de bomba!

patines

Recogimos todo y al aeropuerto. Mucha seguridad pero mucha tranquilidad. Una pena que ETA se empeñe en hacer el ridículo en Palma. Los españoles sabemos que “no pasa nada”, el problema es la imagen que se da de cara al exterior. Me ahorro contaros el bochorno de la tía que me vendió el bolso y luego se “chivó” a la policía de que estaba haciendo fotos.

Gracias por la invitación a la gente de Autoritas y al Club. Fue un fin de semana maravilloso.

Piratas a la fuerza

Me interesa mucho lo que plantea hoy Luisgé Martín en un artículo titulado “Confesiones de un pirata arrepentido”.

Yo pirateo por interés cultural y por tacañería. Para conseguir lo que no puedo conseguir de otro modo y para conseguir lo que podría comprar pagando. No se me ocurre, sin embargo, sentir orgullo ni convertir en noble lo que es solamente un fraude. No dejo de piratear, egoístamente, porque sé que la solución al problema no es el acto ético individual, sino la acción política, la regulación, la intervención del Estado para proteger los derechos vulnerados: los de los creadores y los de las empresas que han invertido en ellos y que esperan, con toda lógica, una rentabilidad. No dejo de piratear pero estoy deseando que me obliguen a dejar de piratear.

Reflexiona sobre algo que está muy en la línea de los argumentos esgrimidos por el admirado Hernán Casciari.