en Así no, Catalunya triunfant, Las chicas son guerreras

Una falacia machista

En los años casposos de la posguerra, años de una represión sexual intensa -especialmente para las mujeres-, ir de putas era considerado un mal menor, que servía para aliviar la soledad de hombres mayores y para dotar a los jóvenes con los mínimos conocimientos indispensables. En las primeras décadas de la democracia, ningún hombre joven habría alardeado de frecuentar prostitutas, ya que se consideraba propio de carcamales reaccionarios. Y, sin embargo, en las primeras décadas del siglo XXI, los hombres jóvenes lo consideran casi obligado.

Lo más curioso de esta situación es que si las compañeras de clase o de trabajo de esos puteros tienen una conducta sexual libremente promiscua son tildadas por ellos de «putas», tal vez con la intención de que se mantengan vírgenes hasta el matrimonio. Una falacia machista, ¿no creen?

Imprescindible la reflexión Gemma Lienas en EL PAÍS.

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Comentario

  1. Me parece mucho generalizar.
    Eso de que los hombres de hoy en día rechazamos a las mujeres sexualmente libres, y que las queremos vírgenes hasta el altar es una caricatura de la realidad.
    Eso sí, para las mujeres, o para algunas, es una coletilla muy socorrida.
    Habrá algunos para los que una mujer que ejerce su sexualidad «al modo masculino» es una puta. Pero también hay algunos que sólo obtienen placer sexual al cortarse el escroto con un cúter, y nadie dice que «los hombres de hoy en día sin un cúter no son nada».

  2. Recuerdo esas imágenes del períódico porque a mi también me impactoó por su violencia, pero la invisible, esa que no te hace pensar sólo en los vecinos y en lo incómodo de la situación para ellos, sino en esas mujeres y sus vidas.

    (leo y comento tu blog a trozos, no me da tiempo, que estoy de examenes:-(