en Media, Periodistas

Despidos

Los tres oficios de la «p» (putas, policías y periodistas) nunca han tenido muy buena fama. Los políticos tampoco gozan de gran cartel: cuando se quiere elogiar a uno de ellos se le llama «estadista», como sugiriendo que ya no piensa en el poder sino en la paz mundial. Y, ahora mismo, dudo que se escuchen aplausos al sonar la palabra «empresario». Como en todas las ocupaciones anteriormente mencionadas, habría que matizar, y mucho. En realidad, el empresario suele estar bien visto. Quien crea un negocio, pequeño o grande, y lo hace prosperar honradamente, posee un valor indiscutible y en general indiscutido. Ocurre que la lengua castellana no se siente demasiado cómoda ante las cuestiones mercantiles, y acaba generalizando.

¿Qué haríamos sin la dosis (casi) diaria de Enric González?