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Molino del Alto Ebro, un lugar para olvidarse de todo

Mi experiencia en casas rurales era nula. Me refiero turísticamente. Las casas de mis abuelos lo han sido siempre, y la nuestra del pueblo, pero como alojamiento es otra cosa. Por momentos, algunos detalles como el calentador de aguay o las escaleras me recordaban a cuando íbamos a Saint Lary.

Estuvimos seis personas en un apartamento cuidado, con todas las comodidades: DVD, chimenea, calefacción, buen baño, agua caliente, juegos de mesa, bicicletas y un entorno natural de ensueño.

Además, el trato en el Molino del Alto Ebro fue un punto a favor para volver en cuanto haga mejor tiempo.

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