en PTlife

Julián Martínez Valero, un profe singular

«Los de los marcianitos a este lado de la clase. Los que quieran aprender a este»

Cada vez que hacían ronda en Carrusel me acordaba de él, apellidarse como un estadio es algo fuera de lo normal. Julián Martínez Valero nos daba la EATP de informática. Además de enseñarnos a hacer fácturas en Works, bucles en BASIC, nos daba nociones de HTML. Sólo un ordenador de la sala tenía internet. A los más entusiastas Julián nos dejaba ir al laboratorio en los recreos. En el primero tecleábamos la página y al volver a la una y cuarto ya podíamos ver la NASA, Pepsi, M&M’s y poco más. Entrábamos en Yahoo! buscando las gafas con el «cool» al lado para ver si una dirección nueva nos podía interesar.

Como «me gusta todo», en COU hice un extraño combinado de matemáticas y latín. Julián era el profe de matemáticas; realista y cercano, nos enseñaba a salir de los problemas con sencillez. Si, por casualidad (al saber lo llaman suerte), sacabas un 10 en su asignatura, te regalaba uno de sus libros.

No preguntéis cómo o por qué saqué un 10 en derivadas. Me regaló uno de sus libros; un manual de FrontPage Express. Por aquel entonces con el Explorer te venía ese programa y con Netscape el Composer. En verano me animé e hice la página de Antoñete para poner en práctica los conocimientos adquiridos. Después conocí a mi torero gracias a esto, a Moncholi… y todo lo demás.

Adiós a un profe que, sin saberlo, definió mi futuro. Toros e internet son mis dos aficiones (y mi trabajo). Gracias por ello. Julián Martínez Valero murió esperando un transplante que nunca llegó.