en Periodistas

Una perturbación en la fuerza

Cenaba con periodistas de vocación pura. Algunos dejaron una vida encauzada por seguir su vocación. Lo admiro. Lo valoro. De mi cabeza no salía una llamada, una imagen, un recuerdo. Escuchar la voz de alguien, cortada, diciendo que le recuerdas a su hermano, desequilibra. Un contable, un filólogo, una psicólogo… ¡Cuántas personas esta noche ponían el broche a un curso cuyo aprendizaje no termina nunca!

Elegí esta profesión en parte por él. Gracias, Tony, por una llamada que no parecía tener sentido, que casi te daba vergüenza. Más que contar, hace falta saber escuchar.

¿Quién escoge los recuerdos? ¿Y los maestros? ¿Y los afectos? ¿Cómo se hace para detectar en cada momento quién aporta algo diferente a tu visión de la vida?

Con Carlos infartado los dos nos acordamos de un artículo especial: Vendrá sin Nochebuena.

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