en Con lengua, Por el corazón de Europa, Vender la moto, Visto por ahí

La importancia de llamarse Croque

Tomar un sandwich en un café no es gran cosa. Si se hace en París cambia la percepción.

El sandwich de jamón y queso con algo de queso y, en algunos casos, bechamel gratinada por encima se convierte en Croque Monsieur. Si se corona con un huevo a la plancha gana todavía más glamour. Entonces, su nombre en clave, pasa a ser Croque Madame. Aquí, lo más lejos que llegamos es a llamarlo biquini, sobre todo en Cataluña. O tostado, como dicen en Argentina, a sandwich de miga.

El envoltorio, al final, importa.

¡Deja un comentario!

Comentario