¿Cómo medir las calorías de la comida?

Meal Snap analiza directamente el plato que se tiene delante. Basta con abrir la aplicación, tomar una foto del plato, bebida, fruta o alimento a consumir, si se quiere, se puede añadir una descripción (en inglés, por ahora), después, hay que esperar unos segundos hasta que aparecen los resultados. Meal Snap muestra una estimación de calorías y, esto es más práctico, permite llevar un registro de qué se come y dónde cada día. Al final del día hará una suma de las calorías del día, la semana o el mes.

Un recuerdo a los caídos en Santa Monica

Nuestros caídos son más polémicos que los suyos. Estados Unidos ha sufrido el terrorismo en su país, también una guerra civil (la de Lo que el viento se llevó, lejana queda), pero nunca un ataque desde el exterior en su territorio. Ni la patraña del Maine se dio dentro de su geografía.

Sin embargo, la cuestión de los caídos en acto de combate está presente en muchos lugares emblemáticos. Uno de los menos esperados fue en la playa de Santa Monica, donde termina la ruta 66, junto a los bañistas y los críos que se entretienen en el parque de atracciones del embarcadero. No lo llenan de tristeza pero sí de espiritualidad, con el sonido de una flauta de aire étnico.

“Con Rubalcaba” estrena espacio 2.0

Supuestamente, el día de Santiago, medio festivo, medio laborable, no tenía que currar. La convocatoria para conocer la estrategia de Rubalcaba en redes sociales truncó mis planes de relax y piscina. Ferraz y redacción, sin más.

Me ha gustado la intención, el tono, la cercanía. Me queda, como a las fuentes consultadas para el artículo, la duda de qué pasará después de la campaña. Entonces sabremos si es solo teatro o de verdad en el PSOE creen en el espacio 2.0.

Café, sin más

Procuro no tomarlo, pero sé hacerlo muy bueno para las escasas visitas. Llevo más de un año viviendo sola. La cafetera ha sido el gadget del hogar que más me costó domar. Me van los que tienen pantallas. Se me resisten los clásicos: como la caldera. El robot de vapor que hace de plancha solo se entiende con Narcisa, los miércoles, durante algo más de una hora.

Mañana madrugo. Tengo tentaciones por engancharme. Lo evito. Una adicción más rozaría el límite. ¿Dónde termina el placer y comienza la dependencia? Creo que disfruto más del aroma y los efectos que del sabor en sí del café.

Fundación Enrique Meneses

Casi un año después de comenzar a digitalizar el archivo fotográfico, los recuerdos de toda una vida llena de aventuras y miles de documentos de difícil clasificación, la Fundación Enrique Meneses comienza a tomar forma.

Gracias a los indianos por su apuesta, valentía y cariño, y a Israel Cuchillo por su dedicación y profesionalidad. Alguien tenía que poner orden…

Sonic, ese viejo amigo

Primero lo jugué en la Mega Drive que echaron a Nono por su comunión. Yo no hice la comunión, y tampoco tenía Mega Drive. La mía era una Máster System, pero la I, la que permitía elegir entre cartucho o tarjeta, entre pads o pistolas. Así conocí a Sonic, que ya tiene 20 años.

Fue el primer juego que me dio verdadera sensación de velocidad. Después llegó Tails, un nuevo aliado contra el Doctor Robotnik.

Ha pasado de juego franquicia, a segundón. ¿Quién me iba a decir a mí que se podría jugar al erizo azul en una consola de Nintendo o Sony?

El videojuego ya no es cosa de niños

¿Infantilización? Según como se mire. Podría parecerlo, sin embargo, el perfil del jugador en España es un chico de 24 años. ¿Curioso?

El último encuento Idéame de este curso proponía un debate interesante: ¿Existe burbuja en el videojuego español? Después de varias mesas redondas y explosión de juegos y temáticas, me temo que no, que no hay, pero sí falta financiación y dificultades para hacer márketing y promoción de los nuevos lanzamientos.

Bloomingdale’s, pasado glamouroso

La primera vez que fui a EEUU Sam me preguntó: “¿Qué? ¿Vas a ir a comprarte unas botas de Bloomingdale’s?”. La respuesta fue no. Tuve la impresión de que estaba en una especie de Corte Inglés cutre por fuera y con grandes tiendas de marca dentro.

Me pareció El Corte Inglés al estilo yankee pero con una web mucho más eficiente. Mucho más que Macy’s, que están en el centro en lugar del pretencioso Upper East Side. Todo es cuestión de imagen, ambas empresas son del mismo grupo pero se dirigen a diferentes clientes.

Un paseo por Spanish Harlem

Subí a Harlem, en metro. Lo siento por los amantes de los express, o los que creen que es guay que su línea de metro tenga una letra. Me quedo con la 1, es la mejor. Subí hasta la calle 157. Un poco más y termino en el Bronx.

Tuve la loca idea de volver andando hasta Central Park South, que es el nombre chulo de la calle 59. Prueba superada.

Oí mucho español, con aire del Caribe. Señores que tocan las maracas al ritmo de su estéreo. Otros que ponen el cassette del coche para que suene de fonde en la partida de dominó. Algo de Santana, algo de reggaeton y mucho habla boricua. Más espectadores que jugadores y algunos dólares. Spanish Harlem existe con sus peluquerías, casas de comidas, ropa, dentistas y franquicias mezcladas. Todo en uno.

En un calle vi como salía el agua sin fin, sin que a nadie le importase, como si no valiese nada. Regando a los chavales, el asfalto y los coches que paraban en el semáforo.

Otro NYC, menos turístico, igual de sabroso.

La calle 125 es el corazón de Harlem.

Pd.: No me preguntéis si es peligroso porque, es evidente, parezco uno de ellos más que un NewYorker o un turista.

 

He called me ‘madam’

Salimos sin rumbo y nos vamos a pasear, sin fin, hasta que nos da la gana. Entonces volvemos a empezar. Cada vez se descubre algo nuevo, pero también se encuentran estampas que recuerdan escritos, momentos y vivencias.

En Central Park North, la calle 110, vimos a esta señora.

Me recordó la célebre anécdota de Enrique Meneses: “He called me ‘madam'”.

De repente, vi una negra llorando, apoyada a un árbol. Tendría unos 80 años y la piel resquebrajada por el tiempo, el trabajo duro y la escasa alimentación. Me acerqué para ver lo que la sucedía. Me dijo que lloraba de alegría. Un blanco, al pasar a su lado, camino al monumento a Lincoln, había tropezado con ella y se había vuelto para decirla: “¡Excuse me, Madam!” (Perdón, Señora)….. Extrañado,  pregunté por qué no le parecía normal aquel gesto.“Vengo de Carolina del Sur, soy bisabuela, y en toda mi vida, muchos blancos me zarandearon, queriendo o sin querer, pero ninguno me llamó Señora ... ¡He called me Madam!” (Me llamó Señora). Se me saltaron las lágrimas viendo su alegría. Toda una vida de desprecio por el color de una piel se resumía en tres palabras:”Me llamó Señora”.

La boda wedding Weldon

No íbamos a cruzar el charco por una boda cualquiera, pero si es la de Robert y Giovi, es otra cosa…

Tampoco es fácil sacarme de los vaqueros, playeras y camiseta, así que esta pareja tiene su mérito. Fany y yo lo pasamos genial con los amigos del NYCTC. Lore y Sam fueron unos anfitriones de lujo en el Manhattan Penthouse.

Cristina, Percy, un placer veros tan felices, como a toda vuestra familia. Kim, lo mismo digo. Un día para enmarcar. Nicole, estuviste fantástica.

Y si tenéis alguna duda, en la próxima boda, pedid la mesa Pamplona, la de la fiesta. Ahí estuvimos Amanda, Will, Jeff, María, Johnny, Bob (nuestro guardaespaldas) y las JC sisters.

¡Enhorabuena, nos encanta veros tan felices!