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2011, el año en que Steve Jobs nos dejó

La muerte del fundador de Apple, el crecimiento de Android y la consagración de las redes sociales son la esencia de este ciclo

Revolucionó la industria de la música, el cine, la informática y la telefonía. Solo le quedó una revolución por terminar, la de la prensa. Steve Jobs falleció el 5 de octubre. Pocos días después del lanzamiento de un remozado iPhone. Su deceso marcó tal conmoción que empañó el escaso entusiasmo por un teléfono que parecía más de lo mismo. El iPhone 4S (¿será la ‘S’ un homenaje a Steve?) mejoraba la cámara de fotos y el procesador gráfico con respecto al modelo lanzado un año anterior. También el sistema de conexión. Siri, era la gran novedad, un asistente de voz que por ahora no entiende español. El hecho de ser monolingüe le ha hecho pasar sin pena ni gloria por nuestro país, ¿o es que alguien está dispuesto a buscar dentista, consultar el parte meteorológico o añadir una cita en su agenda dirigiéndose a su mayordomo virtual en inglés?

Dos días después de la muerte del creador de Apple, Google había convocado a la prensa en Hong Kong para una presentación especial. Por respeto y en señal de duelo Android 4.0 tuvo que esperar unos días. El estreno fue de la mano de Samsung, que volvía a tener el privilegio de ser el fabricante que estrenaba sistema operativo en un teléfono, el Galaxy Nexus, que subía todavía más el listón.

iOS 5, el sistema operativo de Apple, y Android coinciden en algo, en 2011 han dicho adiós al ordenador para actualizarse. Todo se hace online, todo se almacena en la nube. iCloud, objeto de la última presentación pública de Jobs, permite pasar de un dispositivo a otro con todos los documentos en el punto en que se dejaron. Apple regala 5 gigas. A partir de ese límite toca pagar. Todo un acierto que significa la muerte de Mobile.me, un ensayo general pagado por el bolsillo de los suscriptores del servicio.

En septiembre, después de una espera de más de 10 años Amazon, subió el telón con dominio .es. Con un catálogo algo limitado y solo con objetos físicos. Tardó poco en traer su producto estrella. El primero de diciembre lanzó su primer y único Kindle en España, la versión más básica, 117 de gramos de lector electrónico con amplia variedad de libros digitales. Su llegada sirvió como revulsivo para el adormilado comercio local. Tanto la Casa del Libro como FNAC sacaron su propio dispositivo y su oferta de e-books. Queda pendiente hacer ofertas verdaderamente atractivas con respecto a las ediciones en papel. Los entusiastas de las cajas con sonrisa se han quedado con hambre. Demandan las versiones más avanzadas del Kindle, sobre todo Fire, la tableta cuyo ritmo de ventas es superior al iPad 2. No tanto su velocidad y hardware. El precio ha sido su gran baza.

Microsoft, el viejo todo poderoso de Redmon, ha decidido decir adiós al CES de Las Vegas. La de la próxima semana será su última aparición. Mostrarán un poco mas de Windows 8 y siguiendo . Siguen siendo relevantes, pero no tanto como antes. Los rumores sobre una eventual vuelta de Bill Gates a los mandos agradan a los accionistas.

Pero antes de que la enfermedad se llevase a Jobs por delante el mundo, más allá de la tecnología, sufrió una convulsión. El año empezó con el terremoto en Japón y las inundaciones a consecuencia del seísmo. Se resintió Casio con su Tryx, una cámara de ingenioso diseño y facilidad de uso. Fue la sensación del CES pero nunca llegó a comercializarse en Europa. Y también Sony que retrasó el lanzamiento mundial de PS Vita para hacerlo local.

Las desgracias naturales han demostrado su poderío sobre los fabricantes. En el último mes las inundaciones en el sudeste asiático han elevado el precio del almacenamiento físico. En algunos casos hasta ha afectado a la producción de tabletas y móviles. Western Digital ha sido una de las firmas más afectadas.

El año que estamos a punto de dejar atrás se recordará con cierta amargura por parte de Blackberry, la empresa canadiense, la de los teléfonos con teclado, los favoritos tanto de adolescentes como de ejecutivos. Comenzó el año con PlayBook una tableta cuyas expectativas se han ido apagando y puso de los nervios tanto a jóvenes como a los profesionales con traje durante la segunda semana de octubre. Nokia, el gran fabricante de móviles europeo, ha mantenido su cuota en países en vías de desarrollo a base de repetir su fórmula pero ha perdido el tren de la innovación. El retraso en la puesta al día les ha hecho perder relevancia. Su alianza con Microsoft es su última bala. Lumia es su nueva línea de teléfonos, un nombre poco acertado desde la perspectiva española. Con Windows Phone 7 quieren retornar al lugar donde estuvieron hace dos lustros.

Durante este año las redes sociales se han consagrado como líderes en uso, más allá de una tendencia son una forma de comunicación. Ahora bien, quedan abiertas muchas dudas sobre su viabilidad económica. Mientras que en España Tuenti sigue su camino combinando la publicidad con su propia operadora móvil, en Estados Unidos LinkedIN ha salido a bolsa. Facebook, con más de 800 millones de usuarios activos, sigue deshojando la margarita, con un valor potencial superior a Google. ¿Burbuja en los medios sociales? Zynga ha sido el primer aviso. En el caso de Twitter ni se habla del tema, prefieren seguir ganando en popularidad y accionistas privados. Instagram, Quora y FourSquare han sido algunos de los servicios que se han ido consolidando.

Mientras tanto Google sigue su estrategia de metrallleta: disparar muchas balas sin un blanco fijo. El buscador ha convertido las redes sociales en su diana móvil. Así, en su enésimo intento por meter la cuchara en el mundo 2.0 más de su plataforma de blogs, blogger, creó Google +, una mezcla difícil de definir. A cambio mató dos proyectos previos: Buzz y Wave, así como Labs, su zona de experimentos públicos.

La empresa nacida en un garaje por excelencia, Hewlett Packard, dio un paso en falso. Todavía es el mayor fabricante de ordenadores del mundo y se decidió a abandonar su tableta con sistema operativo propio y dejar de fabricar PCs. Finalmente, rectificaron. Solo la tableta acabará en el armario de los gadgets olvidados.

Aún así la industria del ordenador pretende reinventarse. La palabra clave es el Ultrabook, hermano mayor del netbook y primo hermano del MacBook Air. Pronto nos invadirán con folletos ofreciendo ordenadores ultrafinos, batería duradera y potencia similar a los de sobremesa. Intel se ha volcado tanto que dará ayudas a los desarrolladores que hagan software específico para estos ultraligeros.

2012

El 2012 despejará algunas incógnitas: ¿hay sitio para el teléfono de Microsoft? ¿Ganarán las tabletas la guerra a las consolas? Y los ultrabooks, ¿serán tan apetitosos como las tabletas?

Los fabricantes de aparatos, ya sean, teléfonos, tabletas u ordenadores tendrían que plantearse que los consumidores no solo quieren cacharros más finos, sino, sobre todo, con autonomía suficiente como para trabajar con naturalidad con ellos, lejos del enchufe.

Por encima de todas estas dudas está el gran reto de Apple: ¿Mantendrán el nivel de creatividad y la cuenta de resultados sin su líder?

Ps.: 2011 ha sido mi primer año completo haciendo lo que más me gusta, Ciberpaís. En una horas estaré en CES, vuelta a Las Vegas, comienzo de ciclo, novedades y cambios en el panorama tech. ¡Me encanta!

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