en América Latina existe

Emprendedores cubanos, mérito doble. O triple…

Explorando JapanTown con los miembros de KeHayPa'Hoy?

Silicon Valley es la tierra de las startups. De las pequeñas empresas rápido crecimiento. Mejor dicho, de las empresas de crecimiento alocado y ya veremos si mañana, pasado o al otro somos rentables. Lo importante es crecer, crecer hasta salir a bolsa o que otra empresa de mayor tamaño se haga con ellos. Por supuesto, este no es el modelo que sigue el resto del mundo. Pero sí se pueden aprender muchas cosas de su funcionamiento, de su amor por los datos antes de tomar decisiones, de su facilidad para cambiar de idea, de reinventarse… Al final, todo ha terminado por funcionar como una de ellas, desde los nuevos medios de comunicación al café de la esquina. El lema inicial de Facebook era “Muévete rápido y rompe cosas”.

Estas recetas, interesantes y enriquecedoras, están cambiando el mundo. En Cuba la apertura se nota, sobre todo, en los negocios. Durante GES 2016, la séptima edición del mayor congreso de emprendedores a nivel mundial, se prestó especial atención a los primeros 11 cubanos que han participado. El presidente Barack Obama los saludó en español. Ellos, lejos de creerse nada, aprovecharon para tomar tantas clases como pudieron dentro del programa.

Saben que son agentes de cambio, saben que viven un tiempo único y también saben que en su mano está el futuro de su querido país. Me ha sorprendido el sentido de la responsabilidad que tienen, el ansia de progreso, pero también no dejar a nadie atrás, no perder el terreno ganado en Sanidad y Educación, tampoco el sentido solidario caracteriza a la isla. Con todos los que hablamos destacaban lo mismo: quieren llegar a la meta, tienen capacidad para superar dificultades y, sobre todo, una formación que les permite afrontar el reto. Subrayan que los recursos humanos allí no van a ser un problema.

Conocer a este grupo de pioneros, tanto los techies de KeHayPa’Hoy?, como los empresarios que asistieron ha sido una inyección de optimismo. De entender que los radicalismos y las viejas rencillas no sirven, que hay que tomar lo mejor de cada mundo y que lo mejor está por llegar.

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