Antonio Corbacho, vivir sin miedo

– ¿Es cierto que te has peleado con José Tomás?

– No nos hemos peleado, nos hemos arañado. (Risas de fondo). Anda que, con la de problemas que hay en el mundo, meterte tú en líos de toros. Cambia, todavía estás a tiempo.

Esta conversación sería en 2001 o, quizá, en 2002… Fue por teléfono. Después, supimos el uno del otro por Carmen Esteban.

Un día fui al San Carlos, quería ver cómo evolucionaba mi tía Amparo, piedra angular de la familia Cano. Era octubre de 2004. Cuando subía las escaleras topé con Antonio.  “¿Dónde vas, pequeña?”. Él tenía ingresada a su madre. A los pocos minutos volvimos a cruzarnos en la escalera. Yo llevaba una bolsa blanca, con unos zuecos, un reloj, pendientes y pulsera. Me abrazó y nos fuimos a charlar un rato.

Desde entonces, nos mantuvimos en contacto. Nos contamos la vida. Descubrimos aplicaciones, músicas del mundo y compartimos tés de sabores y colores. Las conversaciones llegaron a ser interminables, de cualquier tema.

La mitad de mi maleta a la vuelta de Japón estaba llena de cosas para Antonio. Apreciaba tanto cualquier detalle. Cada novedad la vivía con la ilusión de un crío. Y al final, apenas hablamos de toros. O quizá todo tenía que ver con los toros.

Nunca le agradeceré lo suficiente la capacidad que tuvo para hacerme creer en mí, superarme, crecer. 

En el tanatorio conocí a María. “Siempre decía que con esa cabeza, tienes que dejar los toros”.

Gracias, Antoine.

Arde El Piélago

La sierra se quema. Mi infancia se desangra. Mi ilusión por una excursión cuando las hojas cambian de color se esfuma.

Hoy me siento más, mucho más que nunca de dónde yo soy.

Estoy contenta por el ejemplo de lucha y unión. Todos unidos. Jorgos unidos.

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Amor constante

[Amor constante más allá de la muerte]

Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora a su afán ansioso lisonjera;

mas no de esotra parte en la ribera
dejará la memoria, en donde ardía:
nadar sabe mi llama la agua fría,
y perder el respeto a ley severa.

Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
medulas, que han gloriosamente ardido:

su cuerpo dejará, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrá sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado.

Quevedo

Lisboa entre amigos

Primero fue Roma, antes estuvieron Berlín y Morón pero me lo perdí. Después llegaron Polientes y Lanzarote. Lisboa ha sido la cuarta edición de la Nochevieja entre amigos. Echamos mucho de menos a Manu, como le vamos a echar en falta durante todo el año a Abel.

Mi Portugal, salvo algunos recuerdos infantiles y el paseo por Newark, es estrictamente taurino. Desde Vilafranca a las Azores, pasando por Campo Pequenho.

Lisboa merece volver, una y otra vez. Por su vida interior, personalidad y medida decadencia. La compañía hace todavía mejor la vivencia.

Portugal sigue teniendo detalles, como estas señoras en la estación de Cais do Sodré que te imantan.

Sabores con solución

Me da igual. Ya no me importa. Me da lo mismo. Aprendida la lección, pasamos a la fase de identificación con cuestiones culinarias. Los sinsabores con sabor.

¿Sabéis qué? Que hasta el limón más agrio, hasta la acidez más extrema, puede terminar por ser dulce.

Y ya puestos… los lechuguinos como yo terminamos por salir a flote.

Amiguitos, vuelvo a sonreír.

Change y Actuable, activismo en todo el mundo

Charlas, conferencias y todo tipo de decálogos para ser emprendedor. ¿Dónde está la clave? ¿Cuál es la pieza que hay que tocar para triunfar? Francisco Polo, para mí, Paco, ha conseguido superar medio millón de usuarios registrados en menos de un año, hacer un bien social y unir su empresa al líder mundial en su sector.

Change.org, la plataforma de activismo de mayor crecimiento, se ha hecho con Actuable.

¡Enhorabuena! Las cosas de la diplomacia, el catálogo de blogs y decir no a las bombas de racimos siempre serán un recuerdo común. ¡A volar alto!

He called me ‘madam’

Salimos sin rumbo y nos vamos a pasear, sin fin, hasta que nos da la gana. Entonces volvemos a empezar. Cada vez se descubre algo nuevo, pero también se encuentran estampas que recuerdan escritos, momentos y vivencias.

En Central Park North, la calle 110, vimos a esta señora.

Me recordó la célebre anécdota de Enrique Meneses: “He called me ‘madam'”.

De repente, vi una negra llorando, apoyada a un árbol. Tendría unos 80 años y la piel resquebrajada por el tiempo, el trabajo duro y la escasa alimentación. Me acerqué para ver lo que la sucedía. Me dijo que lloraba de alegría. Un blanco, al pasar a su lado, camino al monumento a Lincoln, había tropezado con ella y se había vuelto para decirla: “¡Excuse me, Madam!” (Perdón, Señora)….. Extrañado,  pregunté por qué no le parecía normal aquel gesto.“Vengo de Carolina del Sur, soy bisabuela, y en toda mi vida, muchos blancos me zarandearon, queriendo o sin querer, pero ninguno me llamó Señora ... ¡He called me Madam!” (Me llamó Señora). Se me saltaron las lágrimas viendo su alegría. Toda una vida de desprecio por el color de una piel se resumía en tres palabras:”Me llamó Señora”.

¿Qué hay detrás de una llamada de móvil?

Un sonido sale del bolso de Sonia. Con impaciencia, abre la cremallera y rebusca hasta que tropieza con el aparato. Descuelga. “¿Diga?”. Al otro lado, una teleoperadora le ofrece cambiar su viejo teléfono móvil, desde el que está atendiendo la llamada, por otro nuevo.

El mismo sonido sale del bolsillo de la camisa de Mbokani. Mbokani es congolés. La República Democrática del Congo, antes llamada Zaire, es el tercer país más grande de África y está situado en una zona de fallas que favorecen la aparición de magma. El magma arrastra minerales pesados, como la columbita y la tantalita.

La mezcla de estos dos minerales forma el coltán.

Este post de Isabel Sánchez ha resultado premiado por Canal Solidario. ¡Enhorabuena!

Se puede concienciar y contar buenas historias.

Mi sinusitis y la contaminación

Puede que no tenga nada que ver una cosa con la otra. En todo caso, el 15 de febrero se desvelará la incógnita.

A comienzos de año empecé a sentir que no podía respirar por la nariz. Andaba como las viejitas, me faltaba el resuello al subir escaleras. Las radiografías confirmaron las sospechas: sinusitis. El especialista, después de cortisona y antibióticos, dio su parecer. Seguimos con cortisona y tiene pinta de llevar tiempo así la cosa.

Sus sospechas indican que es muy probable que tenga algún tipo de alergia (además de a mis queridos gatos). Pronto lo sabremos. La cuestión es que, sea cual sea el motivo de mi obstrucción, lo voy a tener difícil para saber cómo de mierdoso está el aire de mi ciudad, Madrid. Yo también quiero saber quién quitó (o mandó hacerlo) las estaciones de medición de contaminación. No es solo una cuestión de transparencia, también de salud pública.

Los últimos 15 años, ¡y los que vendrán!

“La buena amistad soporta la infrecuentación.”

Jorge Luis Borges

(Sin embargo, me esfuerzo en frecuentar a quien aprecio)

Cuando estaba en 2º de BUP tuve una nueva compañera en clase. Ya era amiga de José del Río y Bianca. Así conocí a Victoria. Los tres fueron grandes cómplices durante ese tiempo en que no sabes qué va a ser de tu vida y desde el martes en el primer recreo se comenzaba a maquinar el finde que estaba por llegar. El lunes no, porque estaba para comentar las jugadas de las noches de viernes y sábado.

Desde entonces nos hemos visto con más o menos frecuencia pero con la misma cercanía. No solo hemos cultivado la confianza necesaria como para llamarlo amistad (¡ojo, que me visitó cuando me escacharré la pierna) sino que también me abrió las puertas a un grupo en el que cada gesto suma y cada minuto compartido cuenta. Continuar leyendo

Hasta nunca, Emilio Massera

Hasta las peores personas tienen que les quiera. Puede que hasta yo haya amado a alguien cuyo corazón carezca de nobleza.

En cualquier caso, lo siento por quiénes apreciaron a Emilio Massera, máximo responsable de la ESMA, represor, violador de libertades y opresor en Argentina.

Visité aquel centro de inhumanidad, de castigo, de terror. Supe que por las noches golpearía mi cabeza aquel espacio, lo que allí se respiraba y supe que, aun a mi pesar, tenía que vivirlo, que sentir una mínima parte del mucho dolor que allí se había regalado. A espuertas lo daban.

Adiós, hasta nunca, a una mala persona que murió sin cerrar la herida abierta, con el desprecio de la gente de bien pero sin una condena. Descanse lejos de la gente de bien el torturador Emilio Massera.