Gran Torino: Jack el destripador tenía corazón

El lunes comí con Chiqui y Tomás Delclós. Además de hablar de magia potagia y periodismo, hablamos de cine. Como no, salió «Gran Torino» en la conversación. Con lo que me gusta meter baza quedé fuera de juego porque no la había visto.

Una semana antes me pasó lo mismo en el McDonald’s con Jordi Pastor y Corcu.
Hoy la vi.
Un reflejo de la América de barrio bajo, de su cultura de suburbios, sus esquemas sociales y la distancia entre familias. Topicazos con bandera yankee, coches Ford, hijos que no conocen a sus padres y unos vecinos orientales de libro. Clint recrea su personaje como nadie. Es el mismo que interpretó al comienzo de su carrera con un giro de ternura interior a medida que avanza la cinta. Buena banda sonora, buena imagen, una historia bien contada. ¿Qué más se puede pedir en tiempos de superhéroes reciclados?

¿Quién no querría un Gran Torino para quemar goma, un justiciero en el barrio y un hombrecito como Tao (atontao) para apañarnos el jardín?

Slumdog Millionaire, un cuento agridulce

Tenía curiosidad por ver la nueva película de Danny Boyle, para mi y hasta ahora, el director de Transpotting. Slumdog Millionaire está bien construida, retrata la crudeza de la vida en Bombay para los que nada tienen, con la facultad de arrancar una media sonrisa condescendiente en los momentos más duros.
Maneja bien los tiempos y las historias cruzadas, engancha y enternece
. El aire de fábula invita a creer una historia nada creíble, pero que retrata un sueño tan imposible como ejemplar.
No es Bollywood, claro que no, y no tiene porqué serlo todo lo que se haga en la India o sobre la India, ¿no?

Camino, un mal rato

A mi que no estoy bautizada y veo con los mismos ojos todas las religiones, siempre me ha despertado curiosidad el Opus Dei. Poco a poco he ido descubriendo que algunos amigos de siempre, formaban parte de ello. Algún profe… Curiosamente, siempre me han puesto buenas notas, así que no creo que les influya mucho su condición de miembros.

La película está bien hecha, pero me cuesta creerla. Vale es ficción pero algunas cosas sobran (las operaciones). No así el enfoque, creo que trata de retratar cómo son las cosas dentro, pero tengo dudas sobre cómo es la organización realmente. Curioso eso de coger a la gente por el codo para hablar, ni de la mano, ni del hombro, sino del codo. Fijaos, porque lo suelen hacer así.

¿Realmente murió el padre? ¿No se pasan un poquito con lo naïf soñador?

Lo que más me ha divertido es el profe de teatro; es «Monigote», el cantante de los Petersellers.

Santos y el dobleverso

Anoche estuve en el preestreno de Santos. Una peli tirando a cutrosilla deliberadamente. Conocí al dire, Nicolás López después de una larga y fructífera relación por mail.

Si eres friki y lo sabes, no debes perdértela. Si no, te ayudará a comprender el fenómeno. Santos, como reza el cartel, es «una comedia romántica sobre el fin del mundo». Creo que nunca podré olvidar el dobleverso, Sobras Prod, el Antropomosco y su adicción. Ah, no sé cómo Leo Sbaraglia se dejó hacer eso.

Para vender, vale

Fui a ver «Vicky Cristina Barcelona». Me esperaba más. La fotografía está cuidada. Los personajes lo hacen bien, pero falta algo. Falta argumento, falta que ocurran cosas. Me gusta el estilo de Woody Allen con esa vocecilla que explica las cosas pero… parece más una guía para promocionar Barcelona y agradecer el Premio Príncipe de Asturias que otra cosa. ¿Cómo se le olvidó sacar una sidrina en Oviedo?

Me pareció un Lost in Translation pero mal hecho. ¿Nunca os lo dije me encanta LIT? Un motivo más para ir a Japón algún día…

Che, El Argentino

Mi debilidad por los biopics hace que vea la peli con buenos ojos, aunque desde mi infancia no veía cine por la mañana. Las 11:15 de un domingo no es hora, creo que no veía algo así con colegas desde alguna vez que se quedaron en casa amigotes y terminábamos la madrugada con Julito Aparicio y el de Alcurrucén.
Mereció la pena el esfuerzo a cambió de ver la peli de Che El Argentino con Enrique Meneses -espero que me haya perdonado por preguntarle cosas mientras se interesaba por los títulos de crédito, parece que no sólo los gafa-pasta leen las letras esas del final-porque estuvo bastantes meses en Sierra Maestra durante la Revolución. Mola ir con él porque decía que el Che no era tan alto, y se reía con muchas «exageraciones» o licencias dramáticas.

Por lo demás, no me ha parecido mal. Tampoco se pasan a la hora de hacer del Che algo más allá del héroe de las camisetas. La segunda parte, por aquello de mi vena boliviana, me gustará también.

Un cine que da miedo

Como todavía nos quedan algunos puntos de CINESA, solemos ir a Las Rosas, eufemismo que da nombre a lo que toda la vida ha sido San Blas, más concretamente, la Avenida de Guadalajara, cerca de los focos. Claro que más eufemismo es llamar «El Paraíso» al parque de los yonkis que estaba junto al cole.

Al salir de ver Wall Ejo, que los robots se enamoran-, nos llevamos una sorpresa.

Por cierto, me contó Fany -yo lo ignoraba- que en principio la peli iba a ir de un enamoramiento entre robots, así, normal. Máquina con máquina, es decir algo neutro. Alguna mente despierta pensó que sería una peli gay, y decidieron hacer la peli con robot chico y robot chica para que no fuese tan trangresora. ¡Mentes calenturientas! Que no es tan difícil de entender

Los ojos de Eve son los más expresivos de la historia del cine.

Cine en NYC

Estuvimos al mismo tiempo y casi en la misma zona, pero no me he visto con Jordi. El miércoles, cuando vuelva a la redacción seguro que comentamos la jugada.

Estos dos días hemos ido a los AMC del Lincoln Center para ver pelis. Primero fue Kung Fu Panda. Nos gustó tanto que nos fuimos a Mc Donald’s para coleccionar el muñequito que te dan con el Happy Meal. Hemos descubierto que las cervezas de aquí nos dan sueños, pero las diet coke consiguen un curioso pedo psicológico. Al abandonar el cine gigantesco, comenzaron las paridas: «A real kung fu panda doesn’t use the revolving door; a real kung fu panda goes throw the glass».

Me encapriché con Get Smart pronto. De siempre me atrajo el SúperAgente 86, así que no les podía dejar tirados, ni a él ni a su chica, la 99. Película chorra, pero que se mantiene bastante fiel a la serie de Mel Brooks.

De nuevo al término de la función, los diet coke ‘side effects’, nos caíamos de risa al ver que aplauden en el cine al acabar las pelis. Chicos, que no están los famosos ahí, en persona, que es una cinta. Además, bailan la musiquita; ok, es de Madonna y Justin Timberlake, pero… ¿no inventaron para eso el iPod? Fuimos al baño y encontramos un sujetador en donde se supone que tenía que estar el papel higiénico…

Mañana intentaré ver si consigo el último encargo para un buen amigo, veremos el partido con Robert y directas al aeropuerto.