Una de plagios, mezclas y melodías

¿Qué fue antes Sabina o Arjona? A mis ojos, Sabina. La interpretación es muy diferente. No así algunos temas, enfoques y formas de contar.

Joaquín Sabina

“Luego, de vuelta a casa enciendo un cigarrillo
ordeno mis papeles, resuelvo un crucigrama
me enfado con las sombras que pueblan los pasillos
y me abrazo a la ausencia que dejas en mi cama” CALLE MELANCOLÍA – 1984

Arjona

“Me tomo un café con tu ausencia
y le enciendo un cigarro a la nostalgia
le doy un beso en el cuello
a tu espacio vacío” Realmente no estoy tan solo – 1994

Otro ejemplo:

Joaquín Sabina

“Vivo en el número siete, calle Melancolía” CALLE MELANCOLÍA – 1984

Arjona

“Vivo en la calle Amores, piso 6 numero 28″ Aún te amo – 1994

Me encantan estas similitudes y debates en músicas de un lado y otro del charco.

David Bisbal en el Teatro Real

No me gusta su música, tampoco me disgusta. Con David Bisbal me pasa como con algunos toreros, como El Juli, por ejemplo. Los respeto profesionalmente, admiro su capacidad de sacrificio y mejora, conocen el oficio y se entregan, pero a mí no me llegan. Son torero y cantante de la gran masa, pero no los míos.

Acepté la invitación de ZTE para asistir al concierto de David Bisbal en el Teatro Real. ¿Algo mejor para la noche del 1 de noviembre, Don Juan Tenorio al margen? No me equivoqué. Estuvo como nunca antes. Se notó que era un día importante. Supo interpretar canciones populares, bajar el ritmo y entender que, a pesar de un ambiente que en ocasiones parecía una despedida de soltera, tenía que mantener un tono especial en ese entorno.

Creo que Abel también lo pasó bien. Nos hizo mucha gracia que Mariano le invitara a conquistar el mercado chino.

Un recuerdo a los caídos en Santa Monica

Nuestros caídos son más polémicos que los suyos. Estados Unidos ha sufrido el terrorismo en su país, también una guerra civil (la de Lo que el viento se llevó, lejana queda), pero nunca un ataque desde el exterior en su territorio. Ni la patraña del Maine se dio dentro de su geografía.

Sin embargo, la cuestión de los caídos en acto de combate está presente en muchos lugares emblemáticos. Uno de los menos esperados fue en la playa de Santa Monica, donde termina la ruta 66, junto a los bañistas y los críos que se entretienen en el parque de atracciones del embarcadero. No lo llenan de tristeza pero sí de espiritualidad, con el sonido de una flauta de aire étnico.

REC Madrid: disfrázate y baila

Bastó un mensaje de Pedro para poner ean órbita a mi tropa de amigos. Tras parada técnica (repostar básicamente) en casa de Santi y Vanna, nos plantamos en el Madrid Arena para vivir el REC Madrid, Carnaval Electrónico Audiovisual.

Creo que les moló un montón. De hecho uno de los miembros del equipo ha vuelto sin gafas. Curioso, yo me pasé la noche con una fosforitas azules puestas.

En RED con Vanna y Juan

Confieso que fui la primera en recogerme después de pasarme varias horas mirando a la pantalla y riéndome mucho con la creatividad de muchas proyecciones.

La próxima vez creo que tiene que venir mi gran descubrimiento esta semana: Mambo Kurt con su ‘klavier’.

Dazet en concierto

Domingo por la tarde. Hay quien se entristece, hasta se deprime. Yo no. Si el fin de semana son dos días, los dos son míos. Que nadie me robe una tarde que me pertenece. No hay sitio para la melancolía pero sí para melodías, para el rock de una garganta de largo recorrido.

Dazet se entregó en el Picnic, en el corazón de Malasaña. Carlos Estrella hace de las suyas.

Clembuterol, adrenalina y otras sustancias directas al corazón

Una carne de Irún. Podría haber sido de cualquier lado. De Castilla… Qué sé yo. Adiós a una ilusión sobre ruedas.  La mía. La carne, me refiero, sé bien de dónde vino. Se me hizo bola, se me atragantó. O quizá, se fue por mal sitio. Las ilusiones me las creo solita. Con la imaginación, no lo niego, tengo mi peligro.

Vino de mi inconsciencia, de mi gusto por vivir cada día como si fuera el último y de sentir cómo se sube el estómago a la boca en cada salto al vacío. Dicen que es adrenalina, crea adicción.

Eso es lo que ha nutrido mi corazón este verano. Dosis y dosis, de las XXL de adrenalina. Como cuando John Travolta metía una jeringa en el pecho de Uma Thurman. Mientras que el de mi abuela se marchita, el mío encadenaba los pálpitos, desbocado. Así cabalgaba mi ventrículo izquierdo, invitando al derecho a una y otra vez. Echaba cruzar los campos -lorquiana que es una- sin bridas y sin estribos. Sístole, diástole, sístole, diástole… uf uf uf , cada vez más rápido hasta confundirse.

Moraleja: Señora, la próxima vez que el carnicero le regale Sugus a la niña, desconfíe del género. Se lo dice una amiga. En confianza. Que si no, se repetirá este musiquilla en su mente:

I was a butcher cutting up meat
My hands were bloody I’m dying on my feet

Por tu tristeza, sin duda.

Me encantaba cuando Gomaespuma decía: “triste, que eres un triste”. Lo oigo una y otra vez en la cabeza y me da risa.

Motivación: recordar cuando la Naranja Mecánica (¡esos Zafra!) me dedicaban una versión de esta canción. Hacía frío en la plaza hoy…

Nota mental: retomar el blog, ¡en serio!

Ping, ¿patinazo de Apple?

iTunes no es un programa fácil, ni práctico, pero es la puerta de entrada a esa cárcel dorada: el universo Apple. Si aceptas, te sientes cómodo dentro.

El programa cada vez controla más qué archivos se tienen en el ordenador, al tiempo que los gestiona.

Si esto era poco, Apple ha sorprendido incluyendo una red social musical de serie, Ping, dentro de la versión 10 de iTunes. ¿Un regalo envenenado? Puede ser. De momento, ya tiene spam.

Además, su gestión es extraña, da sensación de estar sólo para vender canciones que tengan los contactos en común y, lo que es más grave denominándose “red social”, es que no incluya posibilidad de compartir lo que se escucha en Facebook, Twitter, last.fm… Spotify hace tiempo que acertó con la tecla.

Spotify se lanza a la conquista de Estados Unidos

Estamos enamorados de Spotify. En poco tiempo se ha convertido en lo más normal del mundo. Hasta que te vas de viaje y resulta que sólo está disponible en ocho países europeos. Lutz Emmerich, responsable de este servicio en España confirma el deseo de conquistar el mercado de Estados Unidos. Superados los permisos y los cambios en el programa falta llenar el contenedor de música de su gusto. Allí gusta el country. Por ahora no hay mucho en sus fondos pero están en ello.

Será bonito ver si superan este reto.