Davos se hace “más social”

Lluís Bassets está haciendo una gran cobertura blogger del foro de Davos, destaco su enfoque sobra algunos aspectos que muchos periodistas “de toda la vida” desprecian, seguramente, por ignorancia:

Después de la exhibición de modos convencionales de la tarde, por la noche me encontré con un debate riquísimo sobre el uso de las tecnologías en las campañas electorales y en las nuevas formas de hacer política. El centro del debate fue, como no podía ser de otra forma, Barack Obama y su cambio, que no es únicamente político sino integral, de formas, de generación, y de tecnología. Entre los ponentes, Arianna Huffington, la bloguera nortamericana más famosa, Moises Naim, director de Foreign Policy y columnista en El País e Irene Khan, la secretaria general de Amnistía Internacional.

No puedo hacer ahora un resumen completo de la discusión, pero sí señalaré algunas de las ideas más impactantes. Las nuevas formas de participación que permite la tecnología producen un efecto sobre las instituciones similar a los movimientos juveniles del 68. Regresa la idea de que es posible una cierta forma de participación democrática directa, un regreso al ágora ateniense (esto le gustó especialmente a Arianna, que nació en Atenas). Los ciudadanos son productores de información, no consumidores pasivos, algo que debe conducir a una seria reflexión a los periodistas. Hay también interrogantes sobre esta evolución: la democracia representativa exige partidos políticos; mejorar la conversación democrática y la transparencia no debe significar un modelo de relación directa entre el líder y los ciudadanos: siempre es sospechoso y preocupante.

Enlaza este debate con el que acaba de terminar ahora y que he ido siguiendo en twitter mientras estaba físicamente en otros debates. Hay enviados especiales que están twiteando, reporteando online, a través de este fantástico soporte: una especie de sms de 15 palabras que se difunde en red (recomiendo a quien no lo haya experimentado que no tarde en conocerlo). Es peligroso el mundo de la multitarea y de la multiatención, pero Davos lo exige. Mientras estaba en el Laboratorio de Ideas del MIT y luego en la conferencia de prensa de Ban Kimoon sobre Gaza, se producía un fantástico debate sobre el futuro de la prensa escrita en el que participaban Steve Forbes o Lionel Barber. Hay que decir que aquí están todas las alarmas en rojo. Se van a perder puestos de trabajo a montones y va a empezar una transición llena de dudas y temores.  Continuar leyendo

Davos se hace muy 2.0

Lluís Bassets está blogueando desde el foro de Davos. La reunión está cada vez más interesante y, salvo por el networking, se puede seguir en directo gracias a la web 2.0.

Tienen un netvibes nutrido y completo. Con una buena zona de blogs. Tienen Qik y Mogulus para ver las sesiones. Cuentan con Twitter y FriendFeed. Nunca tanta información estuvo tan cerca, con tantas posibilidades de participar y de manera tan sencilla.

Bernie Madoff, ¿por qué nadie sospechó?

1. No se descubre un delito de cuello blanco a base de hurgar en auditorías. Primero hay que estar convencido de que existe un delito y luego buscar las auditorías para comprobarlo, no al revés. 2. Es necesaria una gran motivación para soportar la humillación de que a uno le tomen por loco. 3. Lo más importante, hay que aprender a sortear los mecanismos del sistema (cualquier sistema). Los que denuncian cosas no le caen bien a nadie.


Recomiendo la lectura completa del artículo de Bárbara Probst Salomon

Sin ‘cash’ en Argentina

En Argentina apenas hay monedas. O no las que debería. Parece un problema menor, pero hace que los autobuses funcionen mal. Cuando Josechu les habló de la tarjeta que usan en Gijón fliparon, pero nos decían que como hay varias compañías y algunos autobuses no eran de la ciudad, era complicado hacer el cambio.

En mi opinión, faltaba voluntad política para hacerlo y diálogo entre empresarios y políticos de diferentes signo.

El problema es que los buses sólo aceptan monedas, pero no las hay. Así que sin monedas no vas en bus. En el metro comienzan a promocionar los abonos y billetes de varios viajes, porque un día tuvieron que hacerlo gratis.

En las tiendas no te lo quieren cambiar tampoco. De hecho, te quieren dar caramelos en lugar de lo que te deben. Si compras algo pequeño sólo para cambiar directamente no te lo venden. Quise ir al cine en Recoleta y me costaba 20 pesos. No aceptaban un billete de cincuenta y tuve que pagar con tarjeta. Ilógico, casi absurdo, pero real. Eso o me quedaba sin entrar al cine.

La tesis defendida con las monedas más pequeñas es que el valor del metal ha superado el valor nominal y les sale mejor fundirlas. El hecho es que bastante gente me dijo que hay algo así como tráfico de monedas promovido por las propias compañías de transporte. Por 140 pesos te llevan 100 monedas de peso a tu domicilio. En los bancos sólo te cambian 5 pesos al día; es decir, te tragas toda la cola para tener cinco monedas.

Los cajeros no dan, al menos a los de fuera, más de 500 pesos por día (como 120 euros). Y se mantienen ciertas restricciones de circulación de dinero. La sensación general es que falta ‘cash’ y, para colmo, los mismos que lo veían como la solución para “el corralito”, ahora piden que se devalúe más el dinero para poder exportar.

El capitalismo que viene

El próximo jueves estaré en Murcia así que me lo pierdo (vaya rachita que llevo).

Los indianos presentan “El Capitalismo que viene” de Juan Urrutia. Quizá no lo sepais, pero la economía es uno de mis intereses latentes, así como de refilón. Comencé CUNEF y preferí ser pobre y feliz, es decir, periodista. Vi que sólo tenía esta vida y quería ser en ella lo que yo quisiera. Estoy contenta con ella. Lo mejor de mi profesión es que cada día se aprende algo nuevo. Aún así, sigo sintiendo atracción por la parte más sociológica-psicológica-política de los números.

Por eso sigo el blog de Juan y aprendo de David (cada vez que veo camiones pienso en glóbulos rojos).

El jueves, con la que está cayendo, presentan el libro en ¡La Bolsa de Madrid! Servirán, a modo de guiño, pizza y champán. Ya que yo no puedo ir… ¿por qué no te apuntas y después me lo cuentas? Los actos indianos sí que sirven para verdadero ‘networking’.