Touchpad de HP

No llegará a España la tableta de HP. En Estados Unidos han subido las ventas, pero solo como artículo de colección. En febrero estuve en San Francisco para probar el aparato. Gracias a ello, aproveché para visitar Twitter y Facebook y conocer a Ana y Karelia. También para saber que dormía en la antigua fábrica de las conservas Del Monte (los de las piñas). Fue mi primera visita a California.

El fin casi sin nacer de este competidor es un paso más que confirma la supremacía de Apple en el mercado de las tabletas.

¿Cómo aprende Google los idiomas?

Pedro Moreno es un ingeniero español que trabaja en tecnologías de reconocimiento de habla, en las oficinas de Google en Nueva York. Desde allí están creando los métodos y tecnologías para que las búsquedas a través de la voz sean cada vez más sencillas en Google. Es curioso ver cómo al principio tardaban mucho y ahora casi cualquier idioma se puede dar de alta en dos semanas.

Un recuerdo a los caídos en Santa Monica

Nuestros caídos son más polémicos que los suyos. Estados Unidos ha sufrido el terrorismo en su país, también una guerra civil (la de Lo que el viento se llevó, lejana queda), pero nunca un ataque desde el exterior en su territorio. Ni la patraña del Maine se dio dentro de su geografía.

Sin embargo, la cuestión de los caídos en acto de combate está presente en muchos lugares emblemáticos. Uno de los menos esperados fue en la playa de Santa Monica, donde termina la ruta 66, junto a los bañistas y los críos que se entretienen en el parque de atracciones del embarcadero. No lo llenan de tristeza pero sí de espiritualidad, con el sonido de una flauta de aire étnico.

Bloomingdale’s, pasado glamouroso

La primera vez que fui a EEUU Sam me preguntó: “¿Qué? ¿Vas a ir a comprarte unas botas de Bloomingdale’s?”. La respuesta fue no. Tuve la impresión de que estaba en una especie de Corte Inglés cutre por fuera y con grandes tiendas de marca dentro.

Me pareció El Corte Inglés al estilo yankee pero con una web mucho más eficiente. Mucho más que Macy’s, que están en el centro en lugar del pretencioso Upper East Side. Todo es cuestión de imagen, ambas empresas son del mismo grupo pero se dirigen a diferentes clientes.

Un paseo por Spanish Harlem

Subí a Harlem, en metro. Lo siento por los amantes de los express, o los que creen que es guay que su línea de metro tenga una letra. Me quedo con la 1, es la mejor. Subí hasta la calle 157. Un poco más y termino en el Bronx.

Tuve la loca idea de volver andando hasta Central Park South, que es el nombre chulo de la calle 59. Prueba superada.

Oí mucho español, con aire del Caribe. Señores que tocan las maracas al ritmo de su estéreo. Otros que ponen el cassette del coche para que suene de fonde en la partida de dominó. Algo de Santana, algo de reggaeton y mucho habla boricua. Más espectadores que jugadores y algunos dólares. Spanish Harlem existe con sus peluquerías, casas de comidas, ropa, dentistas y franquicias mezcladas. Todo en uno.

En un calle vi como salía el agua sin fin, sin que a nadie le importase, como si no valiese nada. Regando a los chavales, el asfalto y los coches que paraban en el semáforo.

Otro NYC, menos turístico, igual de sabroso.

La calle 125 es el corazón de Harlem.

Pd.: No me preguntéis si es peligroso porque, es evidente, parezco uno de ellos más que un NewYorker o un turista.

 

He called me ‘madam’

Salimos sin rumbo y nos vamos a pasear, sin fin, hasta que nos da la gana. Entonces volvemos a empezar. Cada vez se descubre algo nuevo, pero también se encuentran estampas que recuerdan escritos, momentos y vivencias.

En Central Park North, la calle 110, vimos a esta señora.

Me recordó la célebre anécdota de Enrique Meneses: “He called me ‘madam'”.

De repente, vi una negra llorando, apoyada a un árbol. Tendría unos 80 años y la piel resquebrajada por el tiempo, el trabajo duro y la escasa alimentación. Me acerqué para ver lo que la sucedía. Me dijo que lloraba de alegría. Un blanco, al pasar a su lado, camino al monumento a Lincoln, había tropezado con ella y se había vuelto para decirla: “¡Excuse me, Madam!” (Perdón, Señora)….. Extrañado,  pregunté por qué no le parecía normal aquel gesto.“Vengo de Carolina del Sur, soy bisabuela, y en toda mi vida, muchos blancos me zarandearon, queriendo o sin querer, pero ninguno me llamó Señora ... ¡He called me Madam!” (Me llamó Señora). Se me saltaron las lágrimas viendo su alegría. Toda una vida de desprecio por el color de una piel se resumía en tres palabras:”Me llamó Señora”.

La boda wedding Weldon

No íbamos a cruzar el charco por una boda cualquiera, pero si es la de Robert y Giovi, es otra cosa…

Tampoco es fácil sacarme de los vaqueros, playeras y camiseta, así que esta pareja tiene su mérito. Fany y yo lo pasamos genial con los amigos del NYCTC. Lore y Sam fueron unos anfitriones de lujo en el Manhattan Penthouse.

Cristina, Percy, un placer veros tan felices, como a toda vuestra familia. Kim, lo mismo digo. Un día para enmarcar. Nicole, estuviste fantástica.

Y si tenéis alguna duda, en la próxima boda, pedid la mesa Pamplona, la de la fiesta. Ahí estuvimos Amanda, Will, Jeff, María, Johnny, Bob (nuestro guardaespaldas) y las JC sisters.

¡Enhorabuena, nos encanta veros tan felices!

Talento entre estrellas

El viaje a E3 ha sido uno de los más divertidos e intensos a EEUU vivido hasta ahora. No solo por el tema y la feria, sino también por la ciudad y la compañía.

No puedo decir que Los Ángeles sea mi ciudad favorita. De hecho, San Francisco me gusta 20 veces más, pero creo que el aire decadente de LA tiene su encanto.

En el Paseo de la Fama, donde están las estrellas de las estrellas nos encontramos con este artista que se apaña con cualquier cosa para regalar un solo de batería.

Sábado de brunch en Nueva York

Salir de brunch en Nueva York es toda una experiencia. Nos costó un poco decidirnos y el hecho de hacer cola no nos motivaba mucho pero Robert y Giovi conocen el barrio como nadie. Me llevaron al Grey Dog’s Coffee, un sitio de modernos justo al ladito del de los discos, con camareros que parecen más de la costa californiana que de Manhattan. No hay reservas, no hay espacio, solo comida deliciosa, con muchas opciones de personalización, sándwiches, zumos y supuestamente todo ecológico (orgánico como dicen por ahí).

¿A vosotros también os gusta este BLT (bacon, lettuce, tomato) imposible de terminar?

Las pizzas de Spiderman

La primera vez entré sin saber dónde iba. La segunda era de madrugada. Estaba con Santi, helada de frío. Nuestro guía era Bob, que iba a cuerpo, tan valiente. Joe’s Pizza no tiene un gran surtido, ni un lugar para sentarse. Solo pizza, casi siempre margarita. El servicio no está compuesto por italianos, sino por latinos. En esta pizzería que salía en Spiderman 2. Sus paredes están llenas de famosos que se dejan caer por ahí alguna noche: Ricky Martín, Mickey Rourke, Bill Murray y, sobre todo, capaz de cerrar el local para sus amigos alguna que otra noche, Leo DiCaprio.

Cada vez que paso por ahí siento un el escalofrío de la magia del cine.

Ah, las pizzas son finitas y con una excelente salsa de tomate.

Argonaut Hotel en San Francisco

No era el hotel más céntrico, tampoco el más lujoso, pero sí uno de los más atractivos. El Argonaut Hotel, de precio algo elevado (me pagué la noche extra que pasé allí por 200 dólares), se encuentra justo en el borde del parque natural de los muelles de San Francisco.

No solo es tranquilo, con un servicio de los más acogedor, sino que además, cuenta con historia. El hotel antes fue una factoría, pero no una cualquiera. Era el lugar donde se procesaba y enlataban las conservas de “Del Monte”, sí, sí, los de las piñas y melocotones de Navidad.

Dan wifi gratis a los clientes (o los visitantes que se registren en la web del hotel, aunque no se queden a dormir ni hagan gasto), una copa de vino por las tardes (se llena el hall), y sonrisas junto con las respuestas a las dudas.