Que el tiempo no te cambie

Hace ya
de un tiempo a esta parte
tu notas que…
te están pasando cosas que antes no…
no te habían sucedido jamás
Sabes que
te estás haciendo grande y eso está bien
pero algo dentro tuyo has perdido y es…
dificil de buscar

Y el niño aquel,
que tú eras antes…
se fue, no está
y aunque eres el mismo…
ya no es igual, pareces distinto
debes buscarlo lo vas a encontrar…

¡No! ¡No! que el tiempo no te cambie…
¡No! ¡No! que el tiempo no te cambie…

Nunca habías patinado pero según te los compraron volviste con ellos puestos. De farola en farola, agarrándote a los coches si hacía falta. Desde el Pryca hasta casa. Todo fuera por evitar un vuelo sin motor. En los ruedos llegaron muchos, pero merecían la pena siempre.

Aprendiste la lección. Siempre repetías la enseñanza de Juan José: “Primero, el dominio de las suertes sin toro…”

Con los 17 cumplidos, rodeado de mocosos, te llamaban para salir a la vaca: “A ver, Javier, el de Valverde, que salga”. Y así se quedó el nombre. Tiene que ser bonito que a alguien se le conozca por su origen, que en cada paso lleve la denominación de origen y en cada tafallera barriendo el lomo del toro deje el número de la zapatilla en la arena.

En tiempos de ponedores, de novillero, te dio para un coche y alguna cosilla más. Todavía quedaba honor. Francia y Madrid se rindieron y comenzó la lucha, el dar la cara cada tarde y no perder el sitio. Abrasión, abrasión y abrasión. Sin perder las formas, en corto y por derecho. Sin perder fe en las convicciones propias.

Nosotros, tan listos los del 7, lo sabíamos. Un tentadero en La Quinta hizo que Facundo cogiese gusto por dibujar los lances de ese chaval tan belmontino. Fausto y Rosco se dieron cuenta en casa de Victoriano del Río; estaban invitados para ver al Juli y salieron hablando del novillerete que le acompañaba. Ahora toca colgar el traje de luces y comenzar a vestir el instinto de conservación cada mañana. Todo lo demás no hace falta contarlo. Es parte de la historia que termina y empieza al mismo tiempo.

No pude ir a Zaragoza, un acto contranatura me lo impidió. Una pena porque Suárez Guanes, nuestro gordi, estaba dispuesto a invitarme a ir con viaje en limusina incluido.

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Mi Salamanca

Quod natura non dat, Salamantica non praestat.

La tuna lo reinterpretó:

Quod natura non dat, Salamantica tuna praestat.

Salamanca es una ciudad diferente. Aún recuerdo nuestro personal homenaje a Farina, cantando el “Salamanca, campero” en el balcón cuando jugábamos al “Okalimotxo”.

Veo que en internet hay algo mejor que la clásica guía de Salamanca, sino algo mejor, un blog contando los entresijos de la misma, su actividad, bares, hoteles, actos culturales… Salamantica nace en la red.

Tribuna de Salamanca se rediseña

Tribuna fue el primer periódico en que mi nombre salió en letras de molde. Mis primeros pasos en prensa escrita, al margen de la radio e internet, fueron allí. Más que periodismo, hacía terrorismo escrito. Y si venían mal dadas, el consejo de Navalón era siempre el mismo: “Tú enseña los dientes, que yo muerdo”.

Han puesto al día su web. Ahora tiene RSS, más actualización, vídeos y más participación de la gente. Tribuna de Salamanca, mi parvulario, se pone al día. ¿Sigue Zamorano con la web y su mac?

Pd.: Mateos, ya tardabas en hacerte fan de Julito Iglesias en Facebook. Paquito, a ti no te digo nada, mira que escribir en la web de “Del Moral”…

Frío, por fin

No me gusta el frío, pero… ¡ya iba siendo hora!

“Salamanca tiene dos estaciones, la del tren y la del invierno”.

Acabo de llegar. En Cáceres ha sido un placer trabajar. Junto con la gente de Valencia han sido los más receptivos.

Salamanca es mi “otra casa”, mi bombona de oxígeno antes de llegar a Madrid. Al pasar por Tribuna me sentí contenta. Eran demasiados recuerdos de noches de cierre y después copas, una tras otra. De gafas rotas, de máquinas de escribir voladoras, de artículos de la impresora a la papelera… Pero también de alguna que otra portada firmando, de satisfacciones efímeras y “enemigos íntimos”. Tribuna para mi fue mi gran primer amor; para Alfonso, su amante. Qué rara se me hace esta ciudad sin Navalón.

Aquí Navalón

No exagero si digo que no pasa un día sin que me acuerde de Alfonso por algún motivo, casi siempre suele ser algo cómico o entrañable.

Su hija mayor, Soledad, “Sol” para los que la conocemos nos hace llegar el siguiente mensaje. Si quereis su tlf o correo, ponedlo en los comentarios y os escribo con ello.

“A todos quiero comunicaros que el dia 5 de diciembre alas 8,30 de la tarde se ignagura el Café-Museo AQUÍ NAVALÓN, queda aún por rematar, pero como me gustaría que fuera una cosa de todos, que todo el que quiera aportar algo al museo, con copias vale, pueda poner su granito de arena en homenaje a Alfonso, ya sean fotografías, cds,videos cualquier cosa referente a él, se admite por ejemplo en el bajo de las fotografías ….aportado por….., o,  de (nombre del aportador) para el museo de Alfonso, como cada uno prefiera. Hemos querido darle un sitio para estar con él, espero os guste por que con más ilusión de lo que podais imaginar lo hemos pensado y ya es una realidad. Rosa espero verte aquí, la decisión de abrirlo ya la hemos tomado ayer, he vuelto locos a todo el mundo pero en fin ya sabes en qué me parezco a él. Muchiiiiiiiiiissiiiiiiimos besssosss a todos y a ti Rosa ademas un achuchón.   !AH! está en salamanca en la c/ Quinta que sale de la Avda. Villamayor y el teléfono para lo que necesiteis es el ********. “

Don Esbelto y la mano aterida

Conocí tarde a Alberto Estella, para mi era “Don Esbelto, el de La Gaceta”, pero nos queremos con respeto y en la distancia de manera especial, no sólo por los amigos comunes, sino por la imagen de un brindis con agua que ninguno olvidaremos.

Si algo tengo que destacar es su sentido de la justicia en todos los ámbitos de la vida. Por eso, una sensibilidad como la suya no podía dejar escapar el incidente de la furgoneta de José Tomás, el suceso de la feria

Una de las mejores plumas de este país -todo el mundo sabe que cualquier día le despachan una letra con asiento en la Real Academia- se destapa hoy en La Gaceta con esto:

Lágrimas de mujer
Alberto Estella

ESTABA allí, entre la multitud,desconsolada, huérfana, buscando inútilmente una simple mirada cómplice, con suerte un fugaz contacto con la piel de su ídolo, quizás un beso. Pero una urna de acero y cristal la separaba terca, desoladoramente,de su amigo del alma, de quien había tenido el gesto de presentar su libro de Manolete, junto al golfo de Sabina. Continuar leyendo